martes, 26 de agosto de 2014

Reflexiones.

   Me han gustado mucho las pequeñas rectificaciones introducidas por García Mauriño en su artículo sobre
filosofía del tiempo: "El tiempo no es Oro".
   Lleno de verdades y justos comentarios, además de certeras afirmaciones. Seguro que no dejará insensible a nadie. A unos les escocerá en su interior; a otros,  les gustará más o menos, pero serán incapaces de pronunciarse dada su tibieza tanto ideológica como social. Es cierto que el tiempo no es oro; pero sí puede serlo si lo compartes con los demás, inculcándoles en cierto modo el sentido de la libertad y como debemos usar de ella. Eso que nos hace libres ante los demás y que al mismo tiempo es terriblemente humano y consustancial.
 Pero sí existe una relación temporal entre el Oro y la Vida (tiempo) en tanto que el Oro se gasta y el tiempo
se va. Ambos sujetos, que deberían ser primordiales en la escala filosófica, en la gran mayoría de los casos,
no cumplen la misión para lo que fueron creados.
   El Oro es aquello que te permite dedicarlo a hacer el bien, haciendo partícipes a los demás de lo que tú
tienes, procurándoles una mejora en su vida, a la que de una manera digna tienen derecho. El tiempo se va.
Es, son momentos de la vida que debes compartir con los demás, vivirlos y apurarlos sin esperar nada a
cambio. El tiempo, es aquello que te vuelve a la memoria de tu vida, cada vez que dijiste no puedo; lo
siento.
   Entender, discernir y actuar, son las constantes vitales que en la vida, en el tiempo, debes tener presente.
Oro, poder, repartir y actuar. Vida, tiempo que debes emplear para repartir aquello que en grado sumo
se te dio.
   Vivimos en una dimensión y no sabemos lo que nos espera en la otra. Oro y Tiempo de nuevo se
intercalan, se relacionan. Son como un pasaporte para el más Allá y al que si durante en tu vida supiste
emplear con justeza tu Oro y tu Tiempo, no debes tener miedo.





                                                                                                                A.R.M..

Baile y embrujo.

   La Paca baila fandangos,
por las calles de Sevilla,
el pelo negro azabache,
y muy grises las pupilas.
   De color rojo la bata,
y el corpiño de sedilla,
suena alegre la guitarra,
cuando va por bulerías.
   ¡Ay Paca! que bello sueño,
qué recuerdo de Sevilla,
perfumes que lleva el viento,
cuando bailas siguiriyas.
   Un requiebro surca el aire,
para ensalzar tu figura,
para soñar con tu baile,
cuando quiebras tu cintura.
   Si yo pudiera volver,
retroceder en mi vida,
para beber esos vientos,
por las calles de Sevilla.



                                                                            A.R.M.

lunes, 25 de agosto de 2014

El amor y la tierra.

   Caminando pensativo,
por la pedregosa tierra,
los pies de ampollas henchidos,
las rocas, grises y muertas.
   El amor que ya perdí,
te pregunto a ti la Sierra,
por qué camino se fue,
o reposa aquí en tu tierra.
   Decidme pinos silvestres,
habladme jaras del campo,
¿por dónde se fue mi amor,
por qué a mi me duele tanto?
   Que los pájaros se lleven,
y que transporten mi llanto,
y que el eco de la Sierra,
siga a mi amada buscando.
   Cuando la encontréis decidle,
que ya he cesado mi llanto.
Su recuerdo me persigue,
ya que yo la sigo amando.



                                                                                             A.R.M.

miércoles, 20 de agosto de 2014

A Federico. Coplillas de la Tarara.

   Soñando un vestido,
la Tarara duerme,
las sábanas blancas
y la colcha verde.
   Una pañoleta
para su cabeza,
y un corpiño rojo,
la Tarara sueña.
   Ríe la Tarara,
ya tiene vestido,
los zapatos negros
y el rojo corpiño.
   Luce la Tarara,
su lindo vestido,
los zapatos negros,
y el majo corpiño.
   Sale la Tarara,
para ir a misa,
su vestido negro
y blanca mantilla.
   Dice la Tarara,
que ya tiene novio,
y sale a la calle,
del brazo del mozo.
   Cantan la Tarara,
los niños en la escuela,
y a la rueda rueda
ya juegan con ella.


                                                                                        A.R.M.

martes, 19 de agosto de 2014

Frío invernal.

   El campo yermo, seco,
la sierra fría, árida,
las praderas sin vida,
sin vida y heladas.
   Un gélido viento,
y el frío que avanza.
Los pinos esconden,
sus copas heladas.
   Un pájaro busca,
en la tierra blanca,
un poco alimento
que apague su gana.
   Un tallo de hierba,
asoma su cara,
y el pájaro hambriento,
de raíz lo arranca.
   Camina el invierno,
con su barba blanca,
de frío cuchillos,
que la vida rajan.
   Un rayo de sol,
las nubes traspasa,
y un canto a la vida,
entonan las plantas.
   Los trinos anuncian,
la vida que cambia,
y unas plantas tienen,
florecillas blancas.


                                                                                              A.R.M.

Baile...

   ¡Qué bonito baile
el de la gitana!
Su vestido muy rojo,
y blancas enaguas.
  El pelo, azabache,
los labios, rojos
y su mata de pelo,
con un gran moño.
   Suena el ¡ay! lastimero,
del cante jondo,
y un taconeo con genio,
resuena al fondo.
   Un bravo entre la gente,
rompe el silencio.
Los aplausos, los ¡oles!,
los lleva el viento.
   Danza la gitana,
baile su sombra.
El duende de su baile,
hiere; enamora.


                                                                                                  A.R.M.

lunes, 18 de agosto de 2014

Pequeñez.

   Era una tarde alegre,
de la vega cordobesa.
Los trinos del ruiseñor,
anuncian la primavera.
   El Sol caminaba lento,
hacia la cercana sierra.
Un nublo majestuoso,
se posa sobre la cresta.
   Un cervatillo sediento,
bebe el agua de la acequia,
y luego corre asustado,
hacia su madre que espera.
   Viendo la escena, el paisaje,
la Creación, tanta belleza,
me sentí pobre y humilde,
muy pequeño aquí en la Tierra.



                                                                                     A.R.M.