jueves, 8 de enero de 2015

El viajero y el tiempo.

    Otra vez me levantaré
y saldré de entre las piedras,
sin saber adónde iré,
ni lo que más allá me espera.
No pensaré que te fuiste,
ni sufriré más tristeza.
    Marcharé por el camino,
por la senda polvorienta,
que me aleje de sufrir
que me aleje de la pena.
Y una limpia mañana,
tal vez me dará su fuerza.
    Mis pies henchidos, cansados
por los guijarros, la senda,
ensangrentados y sucios,
heridos, casi sin fuerza,
me llevarán al destino
que poco a poco se acerca.
    Paso revista angustiosa
a los momentos vividos,
y un perdón salta en mi boca
por todo lo acontecido.
Por tropiezos en mi vida,
la vida que yo he vivido.
    Los amores me dejaron,
pasé sin razón, sin tino,
sin mirar el rostro ansiado,
todo quedó en el olvido.
Lentamente caminando,
pidiendo perdón, herido.
    La vida cual mariposa,
se posa, revolotea,
y como el camino agreste
en el aire serpentea.
Y con su trágico vuelo
al final del tiempo llega.
    Caminante, que es la vida,
un suspiro nada más,
camina siempre adelante
y no vuelvas nunca atrás.
Momentos inolvidables
que no volverán jamás.
    ¡Culpable! oigo las voces.
Viví mi vida, mi sino.
¿Podía yo rebelarme?
Conmigo jugó el destino,
que soplando con sarcasmo,
me llevó por su camino.
    Como un ente solitario,
vaga sus alas abiertas,
y no encuentra su camino,
a la deriva en la Tierra.
Y busca en el Infinito
la paz que aquí se le niega.
    Alma que camina errante
sin encontrar su destino,
sin saber lo que le espera
al final de su camino.
Ya esperas en la antesala,
a la sentencia, a tu juicio.
    Cuando te mires por dentro,
examines lo que has sido,
lo que has hecho de tu vida,
en el trayecto seguido.
Sabrás lo que habrás ganado,
más allá en el Infinito.
    Cuando esté del otro lado,
cuando llegue a mi destino,
ante el Tribunal Supremo,
declararán los testigos.
Y el Dios Todopoderoso,
me mostrará el Infinito.
                                                                                                     A.R.M.

viernes, 2 de enero de 2015

Melancolía.

    El salón en la penumbra,
el viejo sillón de cuero,
un rayo de sol alumbra
un gélido día de enero.
    Mi espíritu se revuelve
ante tanta tiranía,
y mi razón no resuelve
mi triste melancolía.
    Entre sombras que no entiendo,
que flotan , que se deslizan,
en el oscuro silencio
por el que pasa mi vida.
    Los ojos cierro, no se van,
ante mi vista regresan
y mis fuerzas ya no aguantan,
a esas sombras que no cesan.
    Ayer salía victorioso,
hoy perdí la contienda,
del pasado esplendoroso
¡tristeza sólo me queda!
    Bebí el amargo trago
y su veneno en mis venas,
inyecto y bebo sin tino
lo que destruye mis penas.
    No permitas que la vida,
te destruya, que te venza,
al destino no le pidas
y véncelo con fiereza.

                                                                                          A.R.M.

Exámenes.

    Nuestra "Joven Democracia", atraviesa, vive un período algo movido, debido a la inutilidad de unos, el amor a lo ajeno de otros y los brotes, no verdes sino negros de la corrupción generalizada que avanza sin control por las cuatro esquinas del país y a la que es casi imposible detener a causa de la inoperancia y al quítate que me ponga yo de los partidos políticos, que manipulan a su antojo los poderes del Estado, practicando un sabotaje a todas luces antidemocrático.
    Sin embargo, y pese al panorama desolador que se nos presenta, existe una oportunidad a la que la sociedad debe responder con madurez y conocimiento de causa de los exámenes que esta sociedad debe aprobar en un corto espacio de tiempo, si quiere continuar por el camino de la libertad y el orden. Tengo una duda que me preocupa enormemente:¿está nuestra sociedad lo suficiente madura para enfrentarse a los tres exámenes o pruebas que en breve se le presentan?
    El pensamiento y la dirección únicos de los partidos políticos al creerse poseedores de la verdad y por tanto portadores de ella, es común en toda Democracia, que junto con los consabidos y continuos lavados de cerebro por medio de la propaganda partidista y los medios de comunicación afines, hacen que el pueblo, la sociedad se vea inmersa en un mare magnum de ofertas que nublan su visión y no vean los problemas que toda oferta conlleva. Bien entendido que el "principio universal de los partidos políticos, es crear ilusión en sus posibles votantes; pero también mantenerla".
    El resultado es terrible, un mal sueño que durará cuatro años, y que esta sociedad declarada soberana, por su falta de madurez no supo ejercer y entregó el poder, su soberanía, al primer partido político que con sus cantos de sirena, supo alienear su pensamiento para conseguir que vea y piense solamente en el sentido único que el partido desea.
    Entre la tarea y el mérito, hay una dualidad muy curiosa. Se tiene mérito o se obtiene mérito, si se cumple la tarea para la que te eligieron. Esa tarea a la que con tus promesas te comprometiste, no es volátil sino real. Será la sociedad la que juzgue la tarea llevada a cabo y el mérito por el partido del gobierno obtenido.
    Municipales, Autonómicas, Generales, tres pruebas que nuestra sociedad debería con éxito superar. Tiene en su mano ejercer con madurez la soberanía que la Constitución le otorga.

                                                                                                      A.R.M.

Cadenas.

    Las mieses están doradas,
aprieta el calor que quema,
y la muy sedienta tierra
pide el agua que no llega.
    El paraje es escarpado
y la tarde languidece,
y el verde prado del bosque
pierde la luz, se oscurece.
    Por los estrechos senderos
que conducen a la sierra,
polvorientos, pedregosos,
un animalillo sueña.
    Ayer tenía libertad
y pastaba en la pradera,
hoy se encuentra encadenado
en una casa de fieras.
    Recuerda el agreste bosque
que el camino serpentea,
y que se ensancha al final,
que conduce a la pradera.
    Solo y desamparado
en esa casa de fieras,
es como aquel ser humano
al que a cadenas condenan.
    La vida es ese camino,
que se tuerce, serpentea,
polvoriento, pedregoso
que lleva a la gran pradera.

                                                                                        A.R.M.

jueves, 1 de enero de 2015

Llama viva.

    La llama que me encendieron
cuando yo vine, al nacer,
es el fuego que en la vida
no ha dejado de crecer.
    Llegó el amor, llama viva
que abrasa todo mi ser,
y con enorme dulzura,
junto caminas con él.
    He compartido momentos
alegres y de tristeza.
He recorrido caminos
y no he dejado la senda.
    Amores que ya pasaron,
tristes, alegres, amargos,
quereres que no renegué,
bellos amores de antaño.
    Ascua de mi vida errante,
fuego que me hace vivir,
alumbras al caminante
que busca refugio en ti.

                                                                                            A.R.M.

Encantos.


  Otra vez la noche, su negro manto,
vuelan las lechuzas, oigo su canto.
La lucecilla de un farol ajado,
alumbra la plaza, sus viejos bancos.
    Desde mi venta que en la noche abro,
entran los perfumes que el viento trajo.
Abril se escondía, llegaba mayo,
la fuente, la plaza y sus mil encantos.
    ¡Qué bella la Luna, bello su manto!
estrellas, luceros, todos brillando,
mi alma en la noche flotaba volando.
    Llegó la mañana, roto el encanto,
y un brillante Sol aliento nos trajo.
¡La Luna, el Sol, la plaza, sus bancos.




                                                                                                  A.R.M.

Borracho.


  Bebe su seco aguardiente,
bebe con ansia el borracho,
quiere olvidar sus amores,
quiere olvidar el pasado.
    Se enamoró locamente
y no fue correspondido,
por eso bebe aguardiente,
por eso bebe sin tino.
    Si alguna vez te enamoras
y eres correspondido;
cuídalo no lo maltrates,
vívelo con tus mimos.
    Te llega sin avisarte,
se te cruza en tu camino,
loco de amor te vuelves,
forma parte de tu sino.
    Por amor se da la vida
y por cariño se ha sufrido.
Locos y grandes amores
en el mundo se han vivido.
    Si no crees en el amor,
si no crees en el destino,
sigue como el borracho
olvidando con el vino.

                                                                                                   A.R.M.