viernes, 27 de mayo de 2016
El espejo en política.
En Democracia el espejo,
si tiene razón de ser,
porque el espejo refleja,
aquello que no se ve.
Políticos y gobiernos,
en él no se quieren ver,
y aunque retoquen su imagen,
siempre el pelo se les ve.
En el "miroir" de los hechos,
son ciegos al desconcierto,
y no ven en el espejo,
que lo que dicen no es cierto.
Prometieron un país,
sin mentiras ni patrañas,
un país de vino y miel,
como "La Tierra de Jauja".
En esta azarosa vida,
basada en el desconcierto,
piensa siempre en el engaño,
y así estarás en lo cierto.
De nuevo las Elecciones,
hay que vender cualquier cosa,
alienar a los votantes,
mañana será otra cosa.
Prometer lo que no puedo,
si no, mañana es el duelo,
y no me puedo permitir,
que el discurso sea sincero.
Ganamos las Elecciones,
ya soy Presidente Electo,
tengo el Poder en mi mano,
y si prometí; lo siento.
A.R.M.
Triste país.
Aquella muchacha de oro cabellos,
humilde su casa y pobre su lecho.
Azul su mirada y ojos muy bellos,
la ahogaba la pena al no tener techo.
Perdió su trabajo y en el duro invierno,
dormirá en la calle o en algún cajero.
Tiene tres hermanos y aún sin dinero,
digno el semblante, no quiere lo ajeno.
Allá en la chabola están los pequeños,
no tienen comida y caerán enfermos.
¡Qué triste país!;indignos gobiernos.
Levanta chiquilla, arregla tu lecho,
rebélate, grita tu desconsuelo,
exige a esta gente tu gran derecho.
A.R.M.
humilde su casa y pobre su lecho.
Azul su mirada y ojos muy bellos,
la ahogaba la pena al no tener techo.
Perdió su trabajo y en el duro invierno,
dormirá en la calle o en algún cajero.
Tiene tres hermanos y aún sin dinero,
digno el semblante, no quiere lo ajeno.
Allá en la chabola están los pequeños,
no tienen comida y caerán enfermos.
¡Qué triste país!;indignos gobiernos.
Levanta chiquilla, arregla tu lecho,
rebélate, grita tu desconsuelo,
exige a esta gente tu gran derecho.
A.R.M.
El arbolito.
Anoche soñé un gigante en mi huerto,
ramas sus brazos,las hojas el pelo.
Cuerpo robusto, los pies en el suelo,
y un sólo ojo en su frente de tuerto.
Desperté con fiebre y no estaba enfermo.
Llegué a la ventana y miré al huerto.
No vi ni rastro de aquel Polifemo,
sólo mi jardín y el pequeño huerto.
Onírico viaje me ofreció el sueño,
de una leyenda del pasado tiempo,
historias, cuentos de viejos ensueños.
De nuevo el jardín recobra el silencio,
y aquel arbolillo del viejo huerto,
recibió el amor, de todos aprecio.
A.R.M.
ramas sus brazos,las hojas el pelo.
Cuerpo robusto, los pies en el suelo,
y un sólo ojo en su frente de tuerto.
Desperté con fiebre y no estaba enfermo.
Llegué a la ventana y miré al huerto.
No vi ni rastro de aquel Polifemo,
sólo mi jardín y el pequeño huerto.
Onírico viaje me ofreció el sueño,
de una leyenda del pasado tiempo,
historias, cuentos de viejos ensueños.
De nuevo el jardín recobra el silencio,
y aquel arbolillo del viejo huerto,
recibió el amor, de todos aprecio.
A.R.M.
lunes, 23 de mayo de 2016
Sólo es un juego.
Cuando juegues no te creas,
que siempre debes ganar.
Nunca presumas de fuerza,
porque lo puedes pagar.
La lucidez en el juego,
te tiene que aconsejar,
que en el juego de la vida,
no siempre puedes ganar.
Se modesto en la victoria,
respeta la dignidad,
no maltrates al que pierda,
no juzgues a los demás.
Hay por miles jugadores,
carroñeros sin piedad.
Con su malsana ignorancia,
a todos quieren ganar.
Todo el problema es humano,
producto de sociedad.
El atropello son triunfos,
al maltratar sin piedad.
No te creas cuando dicen,
¡qué bien que juegas chaval!.
¡Qué maravilloso golpe!,
y se ríen por detrás.
A.R.M.
que siempre debes ganar.
Nunca presumas de fuerza,
porque lo puedes pagar.
La lucidez en el juego,
te tiene que aconsejar,
que en el juego de la vida,
no siempre puedes ganar.
Se modesto en la victoria,
respeta la dignidad,
no maltrates al que pierda,
no juzgues a los demás.
Hay por miles jugadores,
carroñeros sin piedad.
Con su malsana ignorancia,
a todos quieren ganar.
Todo el problema es humano,
producto de sociedad.
El atropello son triunfos,
al maltratar sin piedad.
No te creas cuando dicen,
¡qué bien que juegas chaval!.
¡Qué maravilloso golpe!,
y se ríen por detrás.
A.R.M.
Amor negado.
Viví los amores,
bebí de sus vientos.
Pernocté en picachos,
de cálidos tientos.
Negué siempre mi amor,
¿estaba en lo cierto?.
Destrocé ilusiones,
amores inciertos.
La vida amorosa,
siempre fue el infierno.
Acallé el corazón,
y lo fui perdiendo.
El final llegado,
yo miré al espejo.
El cristal maldito,
reflejó mis hechos,
y en mi ego absurdo,
maldije no verlo.
Un rostro muy joven,
hermoso muy bello,
mostraba en su pena,
un amor intenso.
Rezaba plegarias,
oraba en silencio.
Comencé el viaje,
muy tenso, con miedo.
Vivía en mi mente,
la joven, su anhelo,
y una paz extraña,
me invadió por dentro.
Después del viaje,
por el mundo etéreo,
ante mi surgieron
las puertas del cielo,
y con rostro serio,
estaba San Pedro.
¿Qué deseas dijo?
con acento seco.
Ante mi han llegado,
plegarias y rezos,
y un amor negado,
te ha llevado al Cielo.
En aquel momento,
reviví mis hechos.
Comprendí al instante,
que el amor sincero,
te abrirá seguro,
las puertas del Cielo.
A.R.M.
bebí de sus vientos.
Pernocté en picachos,
de cálidos tientos.
Negué siempre mi amor,
¿estaba en lo cierto?.
Destrocé ilusiones,
amores inciertos.
La vida amorosa,
siempre fue el infierno.
Acallé el corazón,
y lo fui perdiendo.
El final llegado,
yo miré al espejo.
El cristal maldito,
reflejó mis hechos,
y en mi ego absurdo,
maldije no verlo.
Un rostro muy joven,
hermoso muy bello,
mostraba en su pena,
un amor intenso.
Rezaba plegarias,
oraba en silencio.
Comencé el viaje,
muy tenso, con miedo.
Vivía en mi mente,
la joven, su anhelo,
y una paz extraña,
me invadió por dentro.
Después del viaje,
por el mundo etéreo,
ante mi surgieron
las puertas del cielo,
y con rostro serio,
estaba San Pedro.
¿Qué deseas dijo?
con acento seco.
Ante mi han llegado,
plegarias y rezos,
y un amor negado,
te ha llevado al Cielo.
En aquel momento,
reviví mis hechos.
Comprendí al instante,
que el amor sincero,
te abrirá seguro,
las puertas del Cielo.
A.R.M.
sábado, 21 de mayo de 2016
Los ochenta de don Juan.
Qué fue de aquel marinero,
embarcado en un velero.
Después, buen hotelero,
de jugador consejero.
Ahora lo enfrento al futuro,
cuando los ochenta lleguen,
y en el espejo muy duro,
vea lo que queda de él.
Me he mirado en el espejo,
y el retrato que yo vi,
no me recuerda la imagen,
que yo tenía de mi.
Las arrugas como surcos,
muy marcadas en mi piel.
En mi cara las ojeras,
copas de vino y jerez.
Se me fue la juventud,
y los amores de ayer.
El tiempo ya los borró,
pasó a todo correr.
Sólo me queda la angustia,
y los surcos en la piel.
Los recuerdos de un pasado,
de una vida de papel.
Este espejo traicionero,
no retrocede al ayer,
y una sonrisa burlona,
veo reflejada en él.
Te rompería en pedazos,
amigo que fuiste ayer.
Enemigo si reflejas,
la imagen que ahora ves.
La vida, no te perdona.
El tiempo objetivo juez,
como el espejo refleja,
en tu imagen la vejez.
No es vengativo el poema,
ni la imagen que tú ves.
Cuando cumplas los ochenta,
¡ojalá los pueda ver!.
Cuando tu amigo el poeta,
las bolas al aire lance.
Cuando en los ochenta estés,
¡Intenta jugar como él!
A.R.M.
embarcado en un velero.
Después, buen hotelero,
de jugador consejero.
Ahora lo enfrento al futuro,
cuando los ochenta lleguen,
y en el espejo muy duro,
vea lo que queda de él.
Me he mirado en el espejo,
y el retrato que yo vi,
no me recuerda la imagen,
que yo tenía de mi.
Las arrugas como surcos,
muy marcadas en mi piel.
En mi cara las ojeras,
copas de vino y jerez.
Se me fue la juventud,
y los amores de ayer.
El tiempo ya los borró,
pasó a todo correr.
Sólo me queda la angustia,
y los surcos en la piel.
Los recuerdos de un pasado,
de una vida de papel.
Este espejo traicionero,
no retrocede al ayer,
y una sonrisa burlona,
veo reflejada en él.
Te rompería en pedazos,
amigo que fuiste ayer.
Enemigo si reflejas,
la imagen que ahora ves.
La vida, no te perdona.
El tiempo objetivo juez,
como el espejo refleja,
en tu imagen la vejez.
No es vengativo el poema,
ni la imagen que tú ves.
Cuando cumplas los ochenta,
¡ojalá los pueda ver!.
Cuando tu amigo el poeta,
las bolas al aire lance.
Cuando en los ochenta estés,
¡Intenta jugar como él!
A.R.M.
jueves, 19 de mayo de 2016
Triste realidad.
Esta mañana temprano,
me he mirado en el espejo.
He visto aterrorizado,
de los años fiel reflejo.
Mi juventud,¿dónde estaba?
porque aquel maldito espejo,
con maliciosa sonrisa,
sólo mostraba el reverso.
Llena de arrugas profundas,
mi cara como un panfleto,
la realidad reflejaba,
de mi vida, de mis hechos.
De aquel gallardo don Juan,
de los amores, del fuego.
De la apolínea figura,
sólo quedaban los restos.
Con las manos estiré,
mi rostro, antes muy terso.
Las traicioneras arrugas,
nunca dejaban de serlo.
Mi mente vino en mi ayuda,
mitigó mi desconsuelo,
y con gesto furibundo,
con rabia rompí el espejo.
Saltó roto en mil pedazos,
roto cayó sobre el suelo,
pero mil voces decían,
¡es realidad lo que muestro!
La vida cruel destino,
es toda ella un reflejo,
refleja lo que has vivido,
a través del duro espejo.
A.R.M.
me he mirado en el espejo.
He visto aterrorizado,
de los años fiel reflejo.
Mi juventud,¿dónde estaba?
porque aquel maldito espejo,
con maliciosa sonrisa,
sólo mostraba el reverso.
Llena de arrugas profundas,
mi cara como un panfleto,
la realidad reflejaba,
de mi vida, de mis hechos.
De aquel gallardo don Juan,
de los amores, del fuego.
De la apolínea figura,
sólo quedaban los restos.
Con las manos estiré,
mi rostro, antes muy terso.
Las traicioneras arrugas,
nunca dejaban de serlo.
Mi mente vino en mi ayuda,
mitigó mi desconsuelo,
y con gesto furibundo,
con rabia rompí el espejo.
Saltó roto en mil pedazos,
roto cayó sobre el suelo,
pero mil voces decían,
¡es realidad lo que muestro!
La vida cruel destino,
es toda ella un reflejo,
refleja lo que has vivido,
a través del duro espejo.
A.R.M.
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