sábado, 29 de noviembre de 2014

Triste camino.

   Ya han pasado varios años
cuando me marché de allí.
Lo cierto es que estaba solo
y no sabía dónde ir.
   Tracé un camino en mi mente
y cuando me aparté de ti,
sangraba mi corazón,
espinas, heridas sin fin.
   Caminaba lentamente,
el Sol delante de mi,
era como una promesa
y ese camino seguí.
   Atrás queda la injusticia
y ese amor que ya viví,
deje la tierra soriana
y la alegría de vivir.
   Abandonado a mi suerte,
la justicia defendí.
Me espera un triste destierro,
más allá, lejos de aquí.


                                                                                         A.R.M.

Tarde de otoño.

 ¡Quién no ha vivido una tarde!
la tarde de otoño pleno,
en el silencio amoroso
sólo buscando ese beso.
   Tras el fondo de la tarde,
las acacias, los jilgueros
y allá a lo lejos vislumbro,
se marca el azul del cielo.
   Abrazados sólo en uno,
entre jaras y romero,
las serranas florecillas,
de testigo sólo el viento.
   El tiempo se nos pasó
a nuestro amor veinteañero,
entre mimos y caricias,
entre susurros y besos.
   Acunada entre mis brazos
estaba cerca del cielo,
y una florecilla azul
adornó su negro pelo.
   Cierro los ojos y veo,
ya muy lejos en el tiempo,
el cielo azul y la tarde;
la tarde de otoño pleno.

                                                                                           A.R.M.
 

Visiones.

   Estoy sentado, tranquilo,
la vista atrás se me queda
del colegio los recuerdos
y los amigos que quedan.
   No puedo volver atrás,
ya viví mi vida plena
pero quedan en mi mente,
del Colegio las vivencias.
   ¡Qué bonita juventud!
la recuerdo sin tristeza,
las hazañas, los amigos
y a esa Úbeda que sueña.
   Tú nos viste pasear
desde tus viejas almenas
y con un amor de madre,
nos abrazabas risueña.
   Fuimos jóvenes ayer,
hoy ya no lo somos tanto,
tenemos aún ilusión
y volvemos como antaño.
   Sigue en pie nuestro Colegio,
las aventuras se quedan,
y Úbeda la Gran Señora
con cariño las recuerda.
   Un vientecillo recorre
el Colegio, todo el claustro,                                                   A.R.M.
La Ciudad que lo proteje
lo cubre con blanco manto.

Una placita cualquiera.

   En la plazuela, linda, chiquita,
cantan a coro cantan las niñas,
y un arbolito de copa altiva,
sombra en los bancos de la placita.
   Suenan las voces de las chiquillas,
todas acordes todas en linea.
Saltan la comba, ríen y gritan,
beben el agua que corre limpia.
   Tiemblan las hojas que el viento agita,
bailan felices, oyen la brisa
que con su flauta Eolo anima.
   En los jardines hay florecillas
y el vuelo alegre de golondrinas,
parece el canto de las chiquillas.


                                                                                            A.R.M.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El rescate.

   Mucho se ha especulado, chismorreado, marujeado y todos los "ados" que queramos con el tan traído y llevado rescate. Voces sesudas, bien o mal intencionadas cantaba una especie de "Tarara" con el sí y con el no, pero nadie la sacaba a bailar. Intentaremos dar nuestra humilde opinión. Opinión de alguien que ha sido traductor del Parlamento Europeo y que aún conserva amigos en él. He de decir que he vivido treinta y cuatro años en Strasbourg.
   Económicamente hablando, un "rescate financiero" es el acto de prestar e incluso dar dinero a una entidad sea empresa o país para salvarla de la quiebra, y además este rescate evite el contagio financiero a otras empresas o países.
   Se cumplen cinco años del pánico general; y digo general porque el pánico no sólo ocurrió sino también en la UE y especialmente en Alemania. En números redondos nos ha costado unos cien mil millones de euros en ayudas públicas de las que cada uno de nosotros tendrá que pagar unos dos mil euros.
   No hace falta ser economista para darse cuenta de la orgía de crédito para financiar la compra de inmuebles. "Operación ladrillo" ha sido la base, el pilar de tan terrible error. Los bancos, la politización y el saqueo de las cajas de ahorro, junto con el endeudamiento irracional de las familias propiciado por las mismas entidades bancarias que prestaron más dinero del que tenían, fueron en gran medida los causantes del desastre. No dejo atrás a los gobiernos y al Banco de España en primer lugar como responsables de la catástrofe financiera.
   Y ante tal cúmulo de desgracias y despilfarro, el gobierno saca pecho diciendo que han evitado el rescate. Yo me pregunto en tanto que español de a pie:¿Había dinero en Europa para tal rescate? Rescatar a España suponía un desembolso por parte de la UE de casi un Billón de euros, cosa imposible de asumir. Más aún; detrás venía Italia y eso había que atajarlo a toda costa. Avíesamente Alemania aceptó e incluso influyó en el rescate sólo a la banca. De esta forma sus bancos podían cobrar los préstamos concedidos a ciertos bancos españoles.
   Señores; no se puede sacar pecho cuando este está hinchado con mentiras y con el sufrimiento del pueblo. Pedir a los políticos en general y a los que viven de ella que presenten las cosas tal y como son sin argucias ni mentiras ¿es mucho pedir?
   Además siempre flotará en el aire para escarnio del gobierno: ¿y a nosotros quién nos rescata de la angustia, la pobreza, la miseria y la desolación en la que unos y otros nos han sumido. Por favor mírense en el espejo de su conciencia ¡si es que la tienen!.

                                                                                                             A.R.M.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Recuerdos de infancia.

   Recuerdo la hermosa casa,
el pueblo donde viví,
mi perro, mi fiel amigo
y el árbol en el jardín.
   Frondoso con gruesas ramas
eran brazos me creí,
y asustado por las noches
yo las sentía crujir.
   Una mañana radiante
a ese árbol me subí,
y contento de mi hazaña
en sus ramas me escondí.
   Subido en él ¡qué maravilla!
¡qué panorama yo vi!
y entre sus leñosos brazos
protegido me sentí.
   Acunado entre sus ramas
enseguida me dormí.
No te asustes, yo te cuido
en sueños le oí decir.


                                                                                       A.R.M.

Débito.

   ¿A quién le debo la vida?
me preguntaba al nacer;
me respondió el silencio
y nunca supe por qué.
   Viví unos años felices,
después dejé la niñez,
me encontré con otra vida,
seguí sin saber por qué.
   Adiós al mundo perdido,
adiós la feliz niñez,
me sumergí en otro mundo
sigo sin saber por qué.
   Enrevesada la vida,
enrevesado el querer,
luchas a brazo partido
me pregunto ¿para qué?
   A Dios pregunto a menudo,
no me quiere responder,
llegando al fin del camino
tal vez encuentre el por qué.

                                                                                                A.R.M.