Vienen a mi los recuerdos,
de otra vida, de otros tiempos.
de una guerra fratricida
y de terribles momentos.
Luché a brazo partido,
me defendí a dentelladas,
de la vida, de los miedos,
de las balas que acechaban.
La tierra, roja de sangre,
los moribundos gritaban.
Brillaban las bayonetas
en los fusiles caladas.
Fiel compañera la muerte,
a mi lado en la trinchera.
En su cara la tragedia,
yo le pedí que se fuera.
Ya no volverá jamás,
la guerra que al mundo aterra,
pero quedan los recuerdos
de la terrible contienda.
Las dos Españas de antaño,
de nuevo ahora se enfrentan,
han perdido la memoria
y están cavando trincheras.
Una sociedad madura,
no puede olvidar la guerra,
no puede olvidar los muertos
de la terrible tragedia.
A.R.M.
jueves, 23 de octubre de 2014
Sufrimiento de amor.
Me enamoré de la vida,
me enamoré sin saber
que al amarte día tras día,
sufriría todo mi ser.
Escucho el viento con ansia,
si me trae nuevas de ti,
galopa mi mente loca
que ya no quiere vivir.
Yo te imagino en silencio
y escribo pensando en ti,
poesía que en el recuerdo,
me deja sabor a ti.
El orbe, no es un poema,
es una guerra sin fin,
una guerra de pasiones
que te obligan a vivir.
Lánzale al viento tus quejas,
y no dejes de escribir.
Dile al mundo lo que piensas
y enséñanos a vivir.
A.R.M.
me enamoré sin saber
que al amarte día tras día,
sufriría todo mi ser.
Escucho el viento con ansia,
si me trae nuevas de ti,
galopa mi mente loca
que ya no quiere vivir.
Yo te imagino en silencio
y escribo pensando en ti,
poesía que en el recuerdo,
me deja sabor a ti.
El orbe, no es un poema,
es una guerra sin fin,
una guerra de pasiones
que te obligan a vivir.
Lánzale al viento tus quejas,
y no dejes de escribir.
Dile al mundo lo que piensas
y enséñanos a vivir.
A.R.M.
miércoles, 15 de octubre de 2014
La búsqueda
Cansado estoy de luchar.
Ya se acaba mi vida,
y no sé donde reposar
mi pobre cabeza cana.
Una vida tormentosa,
lleva el poeta en sus genes.
Sangrantes son sus palabras;
no le llueven los laureles.
Un sollozo como un trueno,
suena.
El camino se tuerce,
y buscando un reguerillo,
encuentra el agua que bebe.
No quiere mirar atrás,
anda camino adelante.
En su zurrón los recuerdos
de vida del caminante.
Al final de tu camino,
que se tuerce, que se esparce,
encontrarás lo que buscas;
un reposo, caminante.
A.R.M.
Ya se acaba mi vida,
y no sé donde reposar
mi pobre cabeza cana.
Una vida tormentosa,
lleva el poeta en sus genes.
Sangrantes son sus palabras;
no le llueven los laureles.
Un sollozo como un trueno,
suena.
El camino se tuerce,
y buscando un reguerillo,
encuentra el agua que bebe.
No quiere mirar atrás,
anda camino adelante.
En su zurrón los recuerdos
de vida del caminante.
Al final de tu camino,
que se tuerce, que se esparce,
encontrarás lo que buscas;
un reposo, caminante.
A.R.M.
Canción de cuna.
Una nana que apacigua
brota de unos labios grana,
y una niñita en la noche
duerme tranquila en su cama.
La niña, en sueños sonríe.
No temas, yo soy tu guarda.
Yo te vigilo pequeña,
duerme tranquila en tu cama.
Cuando despiertes chiquilla,
recuerda siempre mi nana,
canto de amor infinito,
canto que sale del alma.
Como canto de un ruiseñor,
posado en tu cuna blanca,
una nana se eterniza,
una canción de esperanza.
¿Por qué no todos los niños
se duermen en la esperanza?
¿Por qué sus madres no pueden
dormirlos con una nana?
A.R.M.
brota de unos labios grana,
y una niñita en la noche
duerme tranquila en su cama.
La niña, en sueños sonríe.
No temas, yo soy tu guarda.
Yo te vigilo pequeña,
duerme tranquila en tu cama.
Cuando despiertes chiquilla,
recuerda siempre mi nana,
canto de amor infinito,
canto que sale del alma.
Como canto de un ruiseñor,
posado en tu cuna blanca,
una nana se eterniza,
una canción de esperanza.
¿Por qué no todos los niños
se duermen en la esperanza?
¿Por qué sus madres no pueden
dormirlos con una nana?
A.R.M.
martes, 14 de octubre de 2014
Silencio.
Tengo el corazón dormido,
o es sólo un terrible sueño.
Ya no sueño con amores,
tengo muerto el pensamiento.
Pero no duerme el corazón,
está despierto, despierto,
y si razona mi mente,
tengo los ojos abiertos.
Pero la pena me invade
cuando me habla el silencio.
Un ruido que no se escucha,
que no se escucha en el tiempo.
Veo la gente que grita,
que se mueve en el silencio,
un silencio tenebroso
que me nubla el pensamiento.
Que clame la gente, grite
y que rompan el silencio,
que no callen sus protestas,
que no duerma el pensamiento.
Porque si ya no pensamos,
es porque ya estamos muertos,
esclavos de la mudez
del tenebroso silencio.
A.R.M.
o es sólo un terrible sueño.
Ya no sueño con amores,
tengo muerto el pensamiento.
Pero no duerme el corazón,
está despierto, despierto,
y si razona mi mente,
tengo los ojos abiertos.
Pero la pena me invade
cuando me habla el silencio.
Un ruido que no se escucha,
que no se escucha en el tiempo.
Veo la gente que grita,
que se mueve en el silencio,
un silencio tenebroso
que me nubla el pensamiento.
Que clame la gente, grite
y que rompan el silencio,
que no callen sus protestas,
que no duerma el pensamiento.
Porque si ya no pensamos,
es porque ya estamos muertos,
esclavos de la mudez
del tenebroso silencio.
A.R.M.
domingo, 12 de octubre de 2014
Hechizo.
Me sentía muy orgulloso,
de las flores, del jardín.
Pasó por mi calle un día
y al cruzarla yo la vi.
Entre las flores, las rosas,
que yo tengo en mi jardín,
la mujer bella, preciosa,
un hechizo yo sentí.
Cuando contemplo las rosas
y flores de mi pensil,
algo me falta entre ellas,
la más hermosa que vi.
La mujer de mis ensueños
y que una mañana vi,
ya no vivo, no descanso
porque no la tengo aquí.
No duermo pensando en ella,
no la encuentro en el jardín,
si la rosa se marchita,
para qué quiero vivir.
Y si se acorta la vida,
porque no quiero vivir,
que me responda el Eterno,
si fue un sueño lo que vi.
A.R.M.
de las flores, del jardín.
Pasó por mi calle un día
y al cruzarla yo la vi.
Entre las flores, las rosas,
que yo tengo en mi jardín,
la mujer bella, preciosa,
un hechizo yo sentí.
Cuando contemplo las rosas
y flores de mi pensil,
algo me falta entre ellas,
la más hermosa que vi.
La mujer de mis ensueños
y que una mañana vi,
ya no vivo, no descanso
porque no la tengo aquí.
No duermo pensando en ella,
no la encuentro en el jardín,
si la rosa se marchita,
para qué quiero vivir.
Y si se acorta la vida,
porque no quiero vivir,
que me responda el Eterno,
si fue un sueño lo que vi.
A.R.M.
viernes, 10 de octubre de 2014
Moraleja.
Un olivo centenario,
orgulloso de su porte,
se reía, se mofaba
de los árboles del bosque.
El bosque triste se puso,
y los árboles lloraban,
porque el olivo orgulloso,
a todos los despreciaba.
Los pájaros que anidaban,
en ese bosque que amaban,
con sus cantos y sus trinos
al triste bosque animaban.
Yo no me río de nadie,
y menos del bosque amigo.
En él tengo mis hermanos,
aunque yo sea un olivo.
Alegre se puso el bosque,
al conocer que el olivo,
se hermanaba con él,
tan orgulloso y altivo.
El bosque, es tan necesario,
como necesario el olivo.
En este mundo cruel.
¡Ay del que no tiene amigos!
A.R.M.,
orgulloso de su porte,
se reía, se mofaba
de los árboles del bosque.
El bosque triste se puso,
y los árboles lloraban,
porque el olivo orgulloso,
a todos los despreciaba.
Los pájaros que anidaban,
en ese bosque que amaban,
con sus cantos y sus trinos
al triste bosque animaban.
Yo no me río de nadie,
y menos del bosque amigo.
En él tengo mis hermanos,
aunque yo sea un olivo.
Alegre se puso el bosque,
al conocer que el olivo,
se hermanaba con él,
tan orgulloso y altivo.
El bosque, es tan necesario,
como necesario el olivo.
En este mundo cruel.
¡Ay del que no tiene amigos!
A.R.M.,
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





