viernes, 21 de noviembre de 2014

Cansancio.


 A la sombra del árbol
que nadie repara,
me senté cansado
de una vida larga.
   Mi mente camina,
la fiebre me abrasa
y paso recuento;
ya no espero nada.
   No siento tristeza,
el camino se alarga.
Camino con gentes
que no tienen nada.
   Veo sus miradas,
el miedo en sus almas.
Su paso apresuran,
los niños lloraban.
   Allá en la frontera,
la raya de Francia
tendrán el cobijo
que les niega España.

                                                                               A.R.M.

D. Tancredo.

   Como buen aficionado a los toros, siempre tuve curiosidad por este célebre personaje íntimamente
relacionado con el mundo taurino. Sin embargo, si ponemos a cavilar nuestras sesudas cabezas, veremos que don Tancredo no sólo pertenece al mundo de la tauromaquia sino que podemos extrapolarlo a otros mundos como en esta pequeña reflexión veremos.
   En la política y especialmente en la nacional, existe algún que otro don Tancredo que apelando al "far niente" o al "laissez faire", dejan pasar al toro (en vez de cogerlo por los cuernos y resolver el problema) esperando que este se olvide de ellos y por tanto asunto resuelto.
   Dar largas al problema sobre todo en política esperando que el tiempo lo resuelva, no siempre es positivo y más aún si se trata de asuntos de Estado. El toro te puede coger y dar al traste con tu inmovilismo. Y lo que es peor; lo que a su tiempo se pudo solucionar, ahora quizá sea de difícil solución.
   Aplicando la Doctrina Inmovilista, no es fácil resolver un peliagudo problema cuando tienes que cortar cabezas y más aún si en esas cercenadas cabezas, está la tuya.
   Aviso a navegantes: la figura de don Tancredo resulta inquietante y altamente peligrosa en los tiempos que corremos y..... Podemos.
   A buen entendedor.


                                                                                                A.R.M.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Memoria de espejo.

   Si algún día quedo solo,
sólo tendré tu recuerdo
y te tendré en la memoria,
en mi memoria de espejo.
   No oiré el movimiento tenue
de tu cuerpo aquí en el lecho.
Serán tristes las mañanas,
frías muy frías de invierno.
   Cuando abra la mañana
y oiga el canto del jilguero,
me envolverá la tristeza,
me invadirá el desaliento.
   Quizá tal vez me pregunte
¿dónde estás mi bien, mi cielo?
y un eco responderá
¡estoy aquí, no muy lejos!
   Tal vez volverá a decir
que te amo, que te quiero,
y volveré a verte viva
en mi memoria de espejo.


                                                                            A.R.M.

Tierras.

    Por estrecho sendero
me eché a caminar,
sin saber donde estaba
el verde olivar.
    La senda polvorienta,
el Sol que quema
y nada me cubre
mi vieja cabeza.
    Verdes arbolillos,
el trigo verde,
y una niña bonita
su lana teje.
    Rojas amapolas
que el viento mece,
y en el inquieto riachuelo
juegan los peces.
    Campos de Jaén,
olivos verdes,
en los brazos de mi niña
mi amor se duerme
    La tarde se apaga,
la Luna aparece
y el jiennense olivar
tranquilo se duerme.
    Tierras andaluzas,
la bota, la espuela.
Os siento en el alma,
¡o habitáis en ella?
                                                                                            A.R.M.
   

La fuente seca.

   Yo no comprendo a esta España,
ni a qué país se asemeja,
que no tiene juventud,
se van buscando otras tierras.
   Alma rota, roto el cuerpo,
es como una fuente seca
cuyos caños ya no manan,
agua limpia, sangre nueva.
   Se van buscando otra vida,
dejan la ilusión, su tierra.
dejan su casa, su barrio
y no regresarán a ella.
   Tiempos atrás yo he vivido
y pasado esa odisea,
dejando atrás los amores
que me anclaban a la tierra.
   El país llora en silencio,
está triste, tiene pena
y ve como se desangran,
vacías están sus venas.
   No puede ser que el destino,
de nuevo la fuente seca,
los caños sin agua limpia,
el país sin sangre nueva.


                                                                                        A.R.M.

lunes, 17 de noviembre de 2014

A una plaza.

   El viento no sopla en la linda placita
por no llevarse el alma que la habita.
Árboles hercúleos de hojas blancas
y raíces profundas que a tierra los anclan.
   Flores que emanan perfumes, aromas,
los bancos de piedra; el amor a solas.
La tarde oscurece, se duerme la plaza
y sale la Luna de noche Dama.
   Placita del sur con fuente moruna,
trasparentes aguas que acunan la Luna.
Vivir el recuerdo de tiempos pasados.
   Soñar con momentos de amores lejanos.
Se acerca la noche, la vida se acaba
y te das cruda cuenta que no tienes nada.


                                                                                                       A.R.M.

Amor en el bosque.

   La ninfa le dijo al fauno
que se quiere enamorar.
Pero no sabes de amores
dijo el fauno al contestar.
   Porque si yo soy tan bella
y tan bello es mi cantar,
espero ansiosa al amante
que a mis llamadas vendrá.
   El fauno triste se puso
al oír la ninfa hablar,
ya que amoroso de ella
su amor no puede ocultar.
   Bella ninfa de los bosques
que aún no sabes amar,
pero sueñas con amores
que acaben tu soledad.
   Driade toda amorosa,
siente el deseo de amar,
dulce espera al caminante
que su bosque ha de cruzar.
   Una mañana radiante
buscando donde habitar,
un hombre camina solo
y encuentra la eternidad.
   La deidad del viejo bosque,
ha visto a su amor llegar,
temblorosa e impaciente
en sus brazos duerme ya.
   Del sueño despierta ella
enfrenta la realidad
y llorando amargamente
no puede dejar de amar.
   En la vida todo es sueño
mas te llega el despertar
si no te enfrentas con ella,
si no luchas;perderás.

                                                                                         A.R.M.
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