sábado, 22 de noviembre de 2014
El caballito.
Yo tenía un caballito
de juguete, de cartón,
en él yo me paseaba
trotando por el salón.
De nombre le puse "Kiko",
fue mi amigo de niñez,
confidente generoso
jamás me enfadé con él.
Blanco con lunares negros
¡qué bonita era su piel!
Su crin al viento flotaba
cuando cabalgaba en él.
En mis sueños siempre estaba,
este caballito fiel.
Relinchaba de contento
cuando estaba junto a él.
Recuerdo su balanceo,
su montura era de piel,
estribos de blanca plata,
¡qué feliz yo fui con él!
Se rompió mi caballito
y yo dejé mi niñez,
dejé de dar mis paseos
en mi bonito corcel.
A.R.M.
viernes, 21 de noviembre de 2014
La mancha.
Una mancha en la familia,
se acaba de descubrir,
una mancha preocupante
que debemos extinguir.
Esta maldita mancha,
se extiende por toda España.
Pero qué es lo que pretende,
¿dejar a todos sin blanca?
El pueblo llano no sabe
cómo se llama la mancha.
Unos dicen que es herencia;
otros que no ven la mancha.
Cierto que la mancha existe
y que corrupción se llama,
que salpica a casi todos,
pero nadie dice nada.
¿A quién pedimos justicia?
¿Por qué se extiende la mancha?
Quizá no seamos capaces
de vivir en Democracia.
A.R.M.
se acaba de descubrir,
una mancha preocupante
que debemos extinguir.
Esta maldita mancha,
se extiende por toda España.
Pero qué es lo que pretende,
¿dejar a todos sin blanca?
El pueblo llano no sabe
cómo se llama la mancha.
Unos dicen que es herencia;
otros que no ven la mancha.
Cierto que la mancha existe
y que corrupción se llama,
que salpica a casi todos,
pero nadie dice nada.
¿A quién pedimos justicia?
¿Por qué se extiende la mancha?
Quizá no seamos capaces
de vivir en Democracia.
A.R.M.
Un cuento.
¡Qué vimos volar un burro!
según nos dice el gobierno,
salimos del descalabro
y ya tenemos dinero.
Lo malo es que el burrito,
nos dio una coz en el pecho.
Del sueño ya despertamos
y seguimos sin dinero.
Resulta ahora que el burro,
que volaba por el cielo,
no era tal burro ni nada.
Todos creímos el cuento.
¡Qué dominio de palabra!
y qué bonito fue el vuelo.
Qué tontos los ciudadanos
que nos creímos tal cuento.
Al final la moraleja
es como la zorra del cuento.
No te creas que el raposo
cuida bien del gallinero.
A.R.M.
según nos dice el gobierno,
salimos del descalabro
y ya tenemos dinero.
Lo malo es que el burrito,
nos dio una coz en el pecho.
Del sueño ya despertamos
y seguimos sin dinero.
Resulta ahora que el burro,
que volaba por el cielo,
no era tal burro ni nada.
Todos creímos el cuento.
¡Qué dominio de palabra!
y qué bonito fue el vuelo.
Qué tontos los ciudadanos
que nos creímos tal cuento.
Al final la moraleja
es como la zorra del cuento.
No te creas que el raposo
cuida bien del gallinero.
A.R.M.
Cansancio.
A la sombra del árbol
que nadie repara,
me senté cansado
de una vida larga.
Mi mente camina,
la fiebre me abrasa
y paso recuento;
ya no espero nada.
No siento tristeza,
el camino se alarga.
Camino con gentes
que no tienen nada.
Veo sus miradas,
el miedo en sus almas.
Su paso apresuran,
los niños lloraban.
Allá en la frontera,
la raya de Francia
tendrán el cobijo
que les niega España.
A.R.M.
D. Tancredo.
Como buen aficionado a los toros, siempre tuve curiosidad por este célebre personaje íntimamente
relacionado con el mundo taurino. Sin embargo, si ponemos a cavilar nuestras sesudas cabezas, veremos que don Tancredo no sólo pertenece al mundo de la tauromaquia sino que podemos extrapolarlo a otros mundos como en esta pequeña reflexión veremos.
En la política y especialmente en la nacional, existe algún que otro don Tancredo que apelando al "far niente" o al "laissez faire", dejan pasar al toro (en vez de cogerlo por los cuernos y resolver el problema) esperando que este se olvide de ellos y por tanto asunto resuelto.
Dar largas al problema sobre todo en política esperando que el tiempo lo resuelva, no siempre es positivo y más aún si se trata de asuntos de Estado. El toro te puede coger y dar al traste con tu inmovilismo. Y lo que es peor; lo que a su tiempo se pudo solucionar, ahora quizá sea de difícil solución.
Aplicando la Doctrina Inmovilista, no es fácil resolver un peliagudo problema cuando tienes que cortar cabezas y más aún si en esas cercenadas cabezas, está la tuya.
Aviso a navegantes: la figura de don Tancredo resulta inquietante y altamente peligrosa en los tiempos que corremos y..... Podemos.
A buen entendedor.
A.R.M.
relacionado con el mundo taurino. Sin embargo, si ponemos a cavilar nuestras sesudas cabezas, veremos que don Tancredo no sólo pertenece al mundo de la tauromaquia sino que podemos extrapolarlo a otros mundos como en esta pequeña reflexión veremos.
En la política y especialmente en la nacional, existe algún que otro don Tancredo que apelando al "far niente" o al "laissez faire", dejan pasar al toro (en vez de cogerlo por los cuernos y resolver el problema) esperando que este se olvide de ellos y por tanto asunto resuelto.
Dar largas al problema sobre todo en política esperando que el tiempo lo resuelva, no siempre es positivo y más aún si se trata de asuntos de Estado. El toro te puede coger y dar al traste con tu inmovilismo. Y lo que es peor; lo que a su tiempo se pudo solucionar, ahora quizá sea de difícil solución.
Aplicando la Doctrina Inmovilista, no es fácil resolver un peliagudo problema cuando tienes que cortar cabezas y más aún si en esas cercenadas cabezas, está la tuya.
Aviso a navegantes: la figura de don Tancredo resulta inquietante y altamente peligrosa en los tiempos que corremos y..... Podemos.
A buen entendedor.
A.R.M.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Memoria de espejo.
Si algún día quedo solo,
sólo tendré tu recuerdo
y te tendré en la memoria,
en mi memoria de espejo.
No oiré el movimiento tenue
de tu cuerpo aquí en el lecho.
Serán tristes las mañanas,
frías muy frías de invierno.
Cuando abra la mañana
y oiga el canto del jilguero,
me envolverá la tristeza,
me invadirá el desaliento.
Quizá tal vez me pregunte
¿dónde estás mi bien, mi cielo?
y un eco responderá
¡estoy aquí, no muy lejos!
Tal vez volverá a decir
que te amo, que te quiero,
y volveré a verte viva
en mi memoria de espejo.
A.R.M.
sólo tendré tu recuerdo
y te tendré en la memoria,
en mi memoria de espejo.
No oiré el movimiento tenue
de tu cuerpo aquí en el lecho.
Serán tristes las mañanas,
frías muy frías de invierno.
Cuando abra la mañana
y oiga el canto del jilguero,
me envolverá la tristeza,
me invadirá el desaliento.
Quizá tal vez me pregunte
¿dónde estás mi bien, mi cielo?
y un eco responderá
¡estoy aquí, no muy lejos!
Tal vez volverá a decir
que te amo, que te quiero,
y volveré a verte viva
en mi memoria de espejo.
A.R.M.
Tierras.
Por estrecho sendero
me eché a caminar,
sin saber donde estaba
el verde olivar.
La senda polvorienta,
el Sol que quema
y nada me cubre
mi vieja cabeza.
Verdes arbolillos,
el trigo verde,
y una niña bonita
su lana teje.
Rojas amapolas
que el viento mece,
y en el inquieto riachuelo
juegan los peces.
Campos de Jaén,
olivos verdes,
en los brazos de mi niña
mi amor se duerme
La tarde se apaga,
la Luna aparece
y el jiennense olivar
tranquilo se duerme.
Tierras andaluzas,
la bota, la espuela.
Os siento en el alma,
¡o habitáis en ella?
A.R.M.
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