jueves, 16 de febrero de 2017

Amistad II.

   Te la dieron al nacer,
te asignaron la familia,
tú no la pudiste elegir,
te la dieron de por vida.
   La vida como problema,
se presenta como enigma,
a veces te sientes solo;
entonces la necesitas.
   He conocido personas
que deambulan sin familia,
no encuentran refugio en ella,
porque le niegan su ayuda.
   Una relación profunda,
existe en la sociedad.
Ésta nadie te la impone;
ella se llama amistad.
   Tú te la encuentras un día
en tu triste caminar.
No te pide nada a cambio,
nada tienes que firmar.
   No es posible en este mundo,
vivir en él sin amistad.
Andas perdido sin ella,
sumido en la soledad.


                                                                                                                    A.R.M.

Recordando.

   Enamorado de ayer,
hoy viejo, trasnochado,
sólo de recuerdos vivo,
de un mejor tiempo pasado.
   Por fantasmas me los tengo,
aquellos álamos altos,
que bordeando el camino,
jamás los conté: eran tantos.
   Como una hilera infinita
que se pierde en lontananza,
mi mente vacía vuela
buscando nueva esperanza.
   En el contar de los años,
mi viejo amigo poeta,
todo tiene su importancia,
ahora que estás de vuelta.
   Vendí al viento mis pesares,
lancé al aire mis poemas,
y a los álamos de antaño,
les conté todas mis penas.
   Escucharon en silencio,
mis viejos verdes amigos,
y un susurro trajo el viento
del más alto de los pinos.
   No preguntes caminante
por tu pasado vivido;
sólo tú eres responsable,
de todo lo acontecido.


                                                                                                                 A.R.M.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Rimas en sueños.

       A veces, los sueños se hacen realidad y sin saber cómo te encuentras con el "déjà vu". No sales de tu asombro ante lo que te ocurre; ante la sensación de haber vivido lo soñado. Si poéticamente hablando morir es dormir: si el sueño eterno es consecuencia de la vida, no es de extrañar que este humilde aficionado a la rima, saque a la luz, hable de aquello que en sueños cree haber vivido.
       
       I

   Cuando llega el frío
con el duro invierno,
el suelo nevado,
los   caminos yermos.
   He salido al campo
para oír el viento,
su fuerza al soplar,
su gélido aliento.
   Quedé sorprendido,
un pequeño entierro,
a hombros llevaban,
un ataúd negro.
         II
   Silencio era todo,
el triste cortejo,
y un son de campana,
rompía el silencio.
   Un hombre cavaba
en el duro suelo,
profunda una fosa,
la fosa del muerto.
   Una luz difusa,
y el sepulturero.
Oscura la zanja,
y el féretro negro.
        III
   Se hizo la noche,
y en el cementerio,
entre negras sombras,
hablaba el silencio.
   De blanco los nichos,
y los pinos negros,
se asomó la Luna,
vestida de negro.
   Quedé pensativo,
un triste momento,
¡qué pena la vida!
¡qué triste silencio!.
       IV
   Allí bajo tierra,
quedó solo el muerto.
Con grandes sollozos,
las gentes volvieron.
   Chirriaron las puertas
de oxidado hierro,
y solo en la noche,
quedó el cementerio.
   Quedé meditando
del extraño duelo,
la vida, la muerte,
¡terrible misterio!.
        V
   Un reloj la vida,
la muerte, silencio,
un beso, suspiros,
y el adiós al muerto.
   Poesía es la vida,
eterno es el sueño,
nos vamos un día,
a un destino incierto.
   ¿Existe la vida
más allá del tiempo?
Espero saberlo
cuando ya esté muerto.
       VI
   Allá en la otra vida,
frente al Juez Supremo,
¿qué has hecho me dijo
con austero gesto?
   Me sentí inseguro,
me quedé perplejo,
y entonces yo supe,
que ya estaba muerto.
   Recordé la tierra
y el féretro negro,
y la sorda mueca
del sepulturero.
       VII
   Era un día frío,
grisáceo era el cielo,
caía la lluvia
con un ritmo lento.
   Yo cerré los ojos,
sentado en silencio.
Veía las sombras,
con su baile denso.
   En un rinconcito
de mi estado etéreo,
una lucecita
brillaba por dentro.
       VIII
   Me vi hablando solo,
la vida y el tiempo.
Si todo se acaba,
si el fin era cierto.
   El juez implacable,
y el reloj del tiempo,
rápido corría,
marcaba certero.
   Pasado el otoño,
llegado el invierno,
la noche sombría,
y allá el cementerio.
       IX
   ¿Amé yo en la vida?,
odiado silencio,
y allí bajo tierra,
solo, solo el muerto.
   El juez que temía,
le llevaba dentro.
¿Qué has hecho en la vida?
Respondí con miedo.
   Amor, lo he vivido,
que duele por dentro,
que es todo en la vida,
ahora comprendo.
       X
   Pensé que la vida,
un regalo bello,
es risa, alegría,
vivencias, anhelos.
   Crueles destinos,
tristes cementerios,
y allí descansando,
esperan los muertos.
   Pienso que en la vida,
que no todo es bello,
que sufres, que penas,
que te asola el viento.
       XI
   Lo que has sufrido,
refleja el espejo,
es mudo testigo
de lo que hayas hecho.
   ¡Oh maldita muerte!.
¡Qué destino incierto!.
En sólo un suspiro,
se apaga tu aliento.
   Me han dejado solo,
aquí todo es negro.
No sé dónde estoy,
quizás esté muerto.
       XII
   Miré desde arriba,
la fosa en el suelo,
secos los arbustos
de aquel cementerio.
   Una negra sombra
de un esbelto pino,
en el cementerio,
cruzaba el camino.
   Me froté los ojos,
y miré por dentro,
de la oscura fosa,
del terreno yermo.
       XIII
   Desde la distancia,
miré el cementerio,
y allí bajo tierra,
¡no estaba mi cuerpo!
   Pregunté a los pinos,
y a los otros muertos.
No me respondieron,
todo era silencio.
   Me toqué la cara,
me mesé el cabello,
y con un suspiro,
desperté del sueño.
       XIV
   A veces la vida,
pasa como un sueño.
Oscura la noche,
y todo muy negro.
   Ese Campo Santo,
aún lo recuerdo,
con sus nichos blancos,
y sus pinos negros.
   Y en la negra fosa,
del yermo terreno,
espera la tierra,
espera el silencio.
                                                                                                                      A.R.M.

       



jueves, 2 de febrero de 2017

El gran salto.

   Domingo 29 de enero. Casi las dos de la tarde. Suena el teléfono y veo que es mi buen amigo Paco Bordés. Intuyo por el tono de su voz algo tristona y no común cuando hablamos que algo ha ocurrido, un golpe más en la escala de supervivientes; es decir de los que quedamos de aquella época gloriosa. Con quejumbrosa voz me dice: - ha muerto Godoy -. En mi mente actúa mi memoria fotográfica y lo veo, lo veo sentado en su mesa-pupitre, a mi derecha en la fila paralela a la mía con su sonrisa y su lunar en el labio superior, sonrisa que ni la enfermedad consiguió borrar la última vez que nos vimos en Úbeda.
   Excelente compañero y mejor amigo, siempre dispuesto en su calidad de externo para favorecer y aportar del exterior aquello que no podíamos comprar los internos. Recuerdo que yo fumaba "Bisonte" y él era el encargado de traérmelo junto con la colonia que como joven pimpollo solía ponerme los sábados y domingos.
   Hemos perdido a Godoy, se va otro de los nuestros y sentimos un vacío no exento de temor porque el reloj del tiempo con sus implacables manecillas nos empuja, nos lleva al límite para que demos el gran salto; el gran viaje que nos lleve a las eternas praderas en las que el Sumo Hacedor tenga a bien en su infinita misericordia situarnos.
   Queridos compañeros; la muerte no es el final, no es "le néant" sino el comienzo, la certeza de que con su macabra pero necesaria presencia nos abre a la vida.
   En nombre de todos ¡ hasta pronto Diego !.


                                                                                                                A.R.M.

miércoles, 12 de octubre de 2016

¡Hasta pronto Julio!

   El domingo día cuatro de septiembre, por la mañana, yo no esperaba ninguna llamada. De pronto sonó el teléfono. Pensé en Serrano Portal y por asociación en Tarragó. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y pensé: otro amigo que se va. No me engañó mi intuición y efectivamente Portal me dijo: Julio ha muerto. Durante un instante recordé su figura, su gracejo, su vitalidad, a la que la cruel Parca había destruido, y por encima de todo su amistad sin recovecos y dispuesta al sacrificio en honor a ella.
   Fuimos compañeros y amigos. Miles de tropelías llevaban nuestra firma y en muchas ocasiones éramos los responsables de los dolores de cabeza de D. Bernardo, de D.Agustín, de D. Eduardo Navarro, del legionario P. Nieto y del justiciero García Mauriño. Formábamos una especie de clan, unidos por una amistad inquebrantable.
   Gran deportista, dotado de enormes facultades físicas, fue seleccionado junto con Garrido Romero y Ramírez Mena para representar a Jaén en el Campeonato Nacional de Campo a Través celebrado en Madrid en mayo del cincuenta y ocho. No ganamos, pero como dijo Coubertin: "lo importante es participar". Recuerdo su frase cuando corríamos coco con codo:"mira Ramírez como corren, parece que tiran de ellos con una cuerda". Jamás olvidaré al fiel servidor y al mismo tiempo desafiante del Marqués de Zafrilla que en aquella comedia picaresca "Dos golfos afortunados" protagonizamos.
   Tu vida fue, y creo firmemente en ello, una continua lucha en busca de la verdad; un canto a la amistad que nuestra sociedad basada en la rentabilidad y el capitalismo salvaje y despojada de lo humano negaba.
   Hemos perdido a uno de los nuestros y nos duele, nos duele el alma y nos rebelamos ante el por qué de esta supuesta injusticia. Pero debemos reflexionar sobre este hecho dramático que nos atañe a todos como el hecho más importante de nuestra vida en el que antes o después seremos protagonistas.
   Nos duele tu muerte, hemos perdido un trozo de nuestro pasado que se nos va al "Infinito". En el próximo encuentro en Úbeda, sentiremos tu ausencia y nos invadirá la tristeza, pero también la firme certeza de que si la vida es examen, es prueba, tú te habrás ido de ella con el deber cumplido.
   Nos acercamos al final, al que ya vemos en lontananza, es por eso por lo que no te digo ¡adiós!; sino ¡hasta pronto Julio!


                                                                                                                  A.R.M.

lunes, 10 de octubre de 2016

En busca de la fe perdida.

   Desde los albores de la humanidad, todas las sociedades por muy primitivas que fueran se amparaban en la capacidad de uno de sus miembros, al que reconocían como líder, de agrupar, de reunir en torno a él al resto del clan, de la tribu y por consecuencia al resto de la sociedad que reconocía en él las cualidades necesarias para hacer de la convivencia un derecho y un deber mediante unas reglas de comportamiento que todos deberían cumplir, empezando por el propio líder y su consejo de sabios.
   Pero las sociedades, nacen, crecen y se desarrollan y como consecuencia aparecen nuevas ideas, nuevas formas de vida, de convivencia, de intercambio, en los que la palabra, la discusión y el posible consenso, hacen que aparezca la Democracia como símbolo de entenderse, de adaptarse y de llevar a cabo lo que la sociedad pide y necesita y que en nuestro querido País, los líderes elegidos por el pueblo, no han comprendido o no les interesa comprender.
   Hemos pasado del "abuso de autoridad - poder" al de "abuso de poder - corrupción" y parece que nuestra inmadura sociedad lo tolera con el clásico "y tú más" en el que el bipartidismo asentaba sus posaderas en cómodos sillones que parecían inamovibles. Pero he aquí que como consecuencia de la ceguera de algunos, aparece a la izquierda de la izquierda un sistema de régimen asambleario que puede destrozar los sillones predestinados. Uno de ellos de rancias y amargas telarañas se mantiene inalterable como un canto a la sociedad que él representa: monolítica y alienada y en la que el fin que no es otro que el poder, justifica los medios para alcanzarlo.
   Es cierto que la crisis en el PSOE puede revolucionar al partido. Pero no es una crisis ideológica ni de liderazgo basada en un cambio de ideas; sino de una desconexión de la sociedad a la que debían representar según sus valores de progreso.
   Renovarse o morir, es una advertencia, un aviso a navegantes de la sociedad a la que el bipartidismo dirigía con mano férrea. Asistimos a un nuevo concepto, unas nuevas formas dentro de la "evolución de la sociedad" y creo firmemente que sólo podrán sobrevivir, no los más listos ni los más inteligentes, sino aquellos partidos que tengan la capacidad para adaptarse a los cambios. Esa será la clave en la que los partidos, sin renunciar a su ideología podrán perpetuarse. En caso contrario desaparecerán y solo dejaran a su paso por la historia ¡un monumento a la idiotez!.
   Creo que el papel de la Socialdemocracia en la sociedad, es el de parar los cambios y movimientos revolucionarios de la Comuna que nació en la Puerta del Sol. Pero para competir con ella. ahora convertida en partido político situado a su izquierda, ya no sabe qué hacer. La discusión derecha-izquierda ya no existe y el cómodo reparto de poder con el PP es causa y tema de discusión y por lo tanto de división o fraccionamiento.
   Es cierto que todo poder desgasta. Pero si los partidos de centro-izquierda lo ejercen renunciando a su ADN, a los principios de igualdad y de justicia que son su razón de ser, dejan la puerta abierta para que todo tipo de virus invadan la sociedad.
   Llegamos a la "lógica de la ilusión". No es una doctrina de la probabilidad ya que esta puede conseguirse y por lo tanto es verdad. Puede ser defectuoso su conocimiento. Ni la verdad ni la ilusión se hallan en el objeto sino en la sociedad. En el juicio sobre ella razonado y por consecuencia, actuar con conocimiento de causa.
   En la sociedad, a veces es preferible morir de pie para más tarde renacer, antes que perpetuarse para vivir de rodillas.
   "To be or not to be, that is the question"

                                                                                                              A.R.M.
                                                                                                                               Sociólogo