El jinete galopaba
de luna a luna, sediento,
su corcel negro, brioso
sus largas crines al viento.
La silla de cuero negro
y el bocado duro acero,
manta de lana andaluza
y finas riendas de cuero.
No lo montes sin la silla,
no lo montes bandolero,
mira que el negro caballo
es propiedad de un torero.
Caballo que allí en la plaza,
es corcel de rejoneo.
Allá en la plaza relumbra
su trote de taconeo.
Al toro, fija en el ruedo
con delicado piafeo,
y avanzando al trote corto
¡Qué fácil hace el toreo!
A.R.M.
miércoles, 4 de febrero de 2015
Luna de seda.
con su camisón de seda,
sus blancos pechos de nácar.
Yo me asomé para verla.
Sabedora de su encanto,
su cuerpo de gran belleza,
su raso negro vestido,
adornado con estrellas.
Al ver la Luna en la plaza,
su pelo, melena negra,
buscando sola el amor
que no encontraba en la Tierra.
A ella le ofrecí mi brazo
para ayudarla en su pena,
y en esa noche en la plaza,
yo me acosté junto a ella.
Encendido de pasión,
besé sus senos dormidos
y ante el fuego de mis besos,
se irguieron negros capullos.
La noche¡qué silenciosa!
la plazuela, sin un grito,
y ante el cuerpo de la Luna
yo vislumbré el infinito.
Siempre el amor recordaré
de la Luna en la plazuela,
y busco ansioso en la noche
ese amor que me atormenta.
A.R.M.
martes, 3 de febrero de 2015
Señora.
Que calle el viento que sopla,
que aúlla, que me disloca,
que no me deja escuchar
mis gritos, mi mente loca.
Que no canten los jilgueros,
que descansen a la sombra,
y que el árbol de la vida,
mate este amor sin sombra.
¡Oh dulce amada señora!
que llenáis mi vida toda,
con este amor de locura,
esta pasión que me asola.
Dejad que hable el amor
y no lo sufráis sola.
Lanzad al viento promesas
de ese amor que me desola.
Las caricias y los besos,
si vienen de vos, señora,
son el bálsamo que espero,
que mi alma los deplora.
A.R.M.
que aúlla, que me disloca,
que no me deja escuchar
mis gritos, mi mente loca.
Que no canten los jilgueros,
que descansen a la sombra,
y que el árbol de la vida,
mate este amor sin sombra.
¡Oh dulce amada señora!
que llenáis mi vida toda,
con este amor de locura,
esta pasión que me asola.
Dejad que hable el amor
y no lo sufráis sola.
Lanzad al viento promesas
de ese amor que me desola.
Las caricias y los besos,
si vienen de vos, señora,
son el bálsamo que espero,
que mi alma los deplora.
A.R.M.
Juegos.
El agua regatea,
salta se esconde
jugando con la hierba
verde del monte.
El viento sopla fuerte
por la espesura.
Los pájaros se esconden,
la noche oscura.
Las nubes negras llegan,
el Sol se esconde,
la lluvia cae, cae
por todo el monte.
La florecilla,
de blanca cara,
como chiquilla
al agua canta.
Un cervatillo,
duerme, se oculta
y el regatillo,
todo sepulta.
A.R.M.
salta se esconde
jugando con la hierba
verde del monte.
El viento sopla fuerte
por la espesura.
Los pájaros se esconden,
la noche oscura.
Las nubes negras llegan,
el Sol se esconde,
la lluvia cae, cae
por todo el monte.
La florecilla,
de blanca cara,
como chiquilla
al agua canta.
Un cervatillo,
duerme, se oculta
y el regatillo,
todo sepulta.
A.R.M.
lunes, 2 de febrero de 2015
A Bécquer.
Te besé bajo el sol,
besé tus dulces labios,
bendita la ilusión
del acto de amarnos.
Sin vivir en mi,
el fuego en tus labios,
en la roja herida
bebieron mis labios.
Aquel feliz día,
era un día de mayo.
No sé qué pasó
te cogí la mano.
Un dulce susurro
brotó de tus labios,
y yo te abracé,
quedaste en mis brazos.
El silencio mudo
no rompió el encanto,
del momento dulce,
del rato hechizado.
No dijimos nada,
sólo nos miramos
y otra vez unidos,
juntos nos besamos.
¡Qué bello el amor!
Sumisos tus labios,
sumiso tu cuerpo
te besé extasiado.
Yo besé mil veces
tu cuerpo entregado,
y un sí, te quiero
brotó de tus labios.
Eternas caricias,
temblor en las manos,
temblor en la boca,
temblor al besarnos.
Bendita ilusión
que a ti me ha llevado,
bendito el momento
que juntos buscamos.
A.R.M.
besé tus dulces labios,
bendita la ilusión
del acto de amarnos.
Sin vivir en mi,
el fuego en tus labios,
en la roja herida
bebieron mis labios.
Aquel feliz día,
era un día de mayo.
No sé qué pasó
te cogí la mano.
Un dulce susurro
brotó de tus labios,
y yo te abracé,
quedaste en mis brazos.
El silencio mudo
no rompió el encanto,
del momento dulce,
del rato hechizado.
No dijimos nada,
sólo nos miramos
y otra vez unidos,
juntos nos besamos.
¡Qué bello el amor!
Sumisos tus labios,
sumiso tu cuerpo
te besé extasiado.
Yo besé mil veces
tu cuerpo entregado,
y un sí, te quiero
brotó de tus labios.
Eternas caricias,
temblor en las manos,
temblor en la boca,
temblor al besarnos.
Bendita ilusión
que a ti me ha llevado,
bendito el momento
que juntos buscamos.
A.R.M.
Duro trabajo.
Si yo muero, que me muera
con la cabeza muy alta,
de haber vivido la vida,
la alegría, la esperanza.
De haber vivido en el campo,
de disfrutar la labranza,
de tener bueyes caballos
que descansan en la cuadra.
De trabajar cara al viento
y de sufrir las heladas,
del frío del crudo invierno
y de la nieve tan blanca.
Viejas arrugas en la piel
y las manos encalladas,
de trabajar en el campo,
duras, duras las jornadas.
No me cansé del trabajo,
de los arados, del campo,
ni de fríos ni nevadas,
ni de las noches pasadas.
Ayer, en el campo araba,
los surcos rectos trazaba.
Quizá pueda descansar
cuando esté en el Más Allá.
A.R.M.
con la cabeza muy alta,
de haber vivido la vida,
la alegría, la esperanza.
De haber vivido en el campo,
de disfrutar la labranza,
de tener bueyes caballos
que descansan en la cuadra.
De trabajar cara al viento
y de sufrir las heladas,
del frío del crudo invierno
y de la nieve tan blanca.
Viejas arrugas en la piel
y las manos encalladas,
de trabajar en el campo,
duras, duras las jornadas.
No me cansé del trabajo,
de los arados, del campo,
ni de fríos ni nevadas,
ni de las noches pasadas.
Ayer, en el campo araba,
los surcos rectos trazaba.
Quizá pueda descansar
cuando esté en el Más Allá.
A.R.M.
Amor soñado.
Vacío tengo el corazón, hastío
de no encontrar en ti la primavera,
si no te encuentro aquí junto a mi vera
como grandes ríos sin el estío.
¿Por qué de amor loco estoy prendido
y no puedo vivir con esta pena?
Esta pasión, el fuego que me llena
de miedo de no ser correspondido.
No tengo consuelo a esta amargura,
pero no puedo dejar de quererte
y busco refugio en la noche oscura.
Mis ojos no pueden dejar de verte,
y que con gran silencio ella me lleve,
ya que pronto llegue la cruel muerte.
A.R.M.
de no encontrar en ti la primavera,
si no te encuentro aquí junto a mi vera
como grandes ríos sin el estío.
¿Por qué de amor loco estoy prendido
y no puedo vivir con esta pena?
Esta pasión, el fuego que me llena
de miedo de no ser correspondido.
No tengo consuelo a esta amargura,
pero no puedo dejar de quererte
y busco refugio en la noche oscura.
Mis ojos no pueden dejar de verte,
y que con gran silencio ella me lleve,
ya que pronto llegue la cruel muerte.
A.R.M.
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