No es fácil escribir sobre algo que el pensamiento occidental considera "tabú". Sin embargo y considerando la muerte como el acontecimiento irrecusable por excelencia, lo considero más radical que la misma vida. Al nacer, somos muertos en potencia, es decir llevamos como sello la promesa de la muerte. En nuestra actual sociedad, nos hemos liberado de multitud de prohibiciones, pero seguimos siendo prisioneros de la gran interdicción, es más seguimos ignorando, en cierto modo negando el gran "tabú" que a todos sin excepción nos concierne: la Muerte. Hablar sobre ella, la sociedad cree que es contrario a la vida y que sólo un espíritu sórdido, macabro, se atrevería a escribir, a dialogar sobre ella y con ella.
No me considero como alguien de espíritu mórbido, macabro, que ve la muerte en cada rincón de la vida. Sólo la veo como el paso obligado del ser al no ser. Algo indefinido pero real que pone fin a la vida. En efecto, morir no es transformarnos en otro; sino simplemente dejar de ser al de solamente ser en el recuerdo.
La sociedad en general, ve la muerte en el otro y no en si mismo. Y no viéndola en él, su mente niega su existencia en tanto que suceso próximo. Pero al mismo tiempo y según sus creencias le transporta al Más Allá basándose en las promesas del cristianismo: "el que cree en Mi, vivirá eternamente". Y esa es la visión a la que el hombre y yo el primero nos agarramos desesperadamente. La inmortalidad prometida nos obliga, aunque lo rehusamos, a un dialogo franco y directo con nosotros mismos sobre el suceso del que tarde o temprano seremos autores. Sinceramente y sin engañarme en lo más profundo de mi ser, la veo sólo como algo tangible y al mismo tiempo intangible que pondrá fin a mi vida. A lo que fui y que ya no volveré a ser. Pero la fe, las creencias, vienen en mi ayuda para disipar los negros nubarrones, la incertidumbre que siempre conlleva la muerte y que con certeza la representa.
Cada persona, cada individuo, ve la muerte de distinta forma según su profesión, su ideología y sobre todo sus creencias sobre el Más Allá al que sin recurso posible nos enfrentamos. La transformación del mito en realidad, de la vida y la muerte como consecuencia de la aventura universal y maravillosa de la vida a la que todo hombre, toda sociedad debe someterse. Se trata de situarnos dentro de los diferentes sistemas culturales, de ver, de analizar, de conocer la muerte por el hombre y al hombre por la muerte.
Quede bien claro que esta humilde reflexión no es un credo y mucho menos pretende serlo. Es simplemente una reflexión.
A.R.M.
jueves, 3 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
Villancico de niño al Niño.
Los fríos días de invierno,
hieren todos los sentidos.
Un Niño viene a este mundo,
en un Portal escondido.
No tiene cuna ni manta,
sobre la paja ha nacido,
y en los brazos de su Madre,
se siente bien protegido.
Una estrella muy brillante,
anuncia la nueva al mundo,
y unos modestos pastores,
adoran al Dios nacido.
Tres viejos Magos de Oriente,
por la estrella sorprendidos,
en sus veloces camellos,
hacia el Portal ponen rumbo.
Oro como Rey le llevan,
mirra al Hombre nacido,
y el incienso como Dios
los tres Magos le han traído.
Yo no poseo riquezas,
le digo de niño al Niño,
pero tengo mi zurrón,
por Ti lleno de cariño.
A.R.M.
hieren todos los sentidos.
Un Niño viene a este mundo,
en un Portal escondido.
No tiene cuna ni manta,
sobre la paja ha nacido,
y en los brazos de su Madre,
se siente bien protegido.
Una estrella muy brillante,
anuncia la nueva al mundo,
y unos modestos pastores,
adoran al Dios nacido.
Tres viejos Magos de Oriente,
por la estrella sorprendidos,
en sus veloces camellos,
hacia el Portal ponen rumbo.
Oro como Rey le llevan,
mirra al Hombre nacido,
y el incienso como Dios
los tres Magos le han traído.
Yo no poseo riquezas,
le digo de niño al Niño,
pero tengo mi zurrón,
por Ti lleno de cariño.
A.R.M.
lunes, 30 de noviembre de 2015
Un amanecer.
Esta mañana en mi mente,
todo es olvido, silencio,
vaga mi espíritu libre,
fría mi alma, de hielo.
Tiembla el junco con el viento,
el cervatillo de frío,
y en la pradera las flores,
se bañan con el rocío.
Negras las rocas sin nieve,
sus bordes llegan al río,
y un pececillo travieso,
en el remanso escondido.
De rojo las amapolas,
y blancas las margaritas,
y entre las jaras del monte,
la verde hierba se agita.
¡Qué reluciente mañana,
el Sol sale a pasear,
y con un guiño la Luna,
se acuesta para soñar.
Canta el poeta a la vida,
que la muerte sellará.
No sabemos el destino,
ni si existe el más Allá.
Algo dentro muy profundo,
puede que sea la verdad,
la bondad que de este mundo,
nos lleve a la Eternidad.
A.R.M.
Sueños del mar.
Cabalga el viento en las olas,
se encabrita el bravo mar,
canta el pirata en la proa,
hermoso suena el cantar.
Allá a lo lejos divisa,
la tierra, su libertad,
no tiene miedo el pirata,
se abraza a la soledad.
Huye del engaño hiriente,
increpa a la sociedad,
y en su arrogante figura,
no se refleja maldad.
Rompió grilletes, cadenas,
y se lanzó por el mar,
buscando una nueva vida
que le inspire su cantar.
Amores, tristes recuerdos,
de su vida a de borrar,
y en su rebelde mirada,
se refleja el bravo mar.
Su negro barco pirata,
negras velas enarbola,
y el pirata de los mares,
vela de noche en la proa.
Su patria, desconocida,
su país el ancho mar,
y a los cuatro vientos pide
que le ayuden a volar.
Ya no le teme a la muerte,
su vida, perdida la da,
y las sonrientes olas,
amor bravío le dan.
Buscando la paz su alma,
se ha refugiado en el mar,
y en su profunda tristeza,
al barco entona un cantar.
A.R.M.
se encabrita el bravo mar,
canta el pirata en la proa,
hermoso suena el cantar.
Allá a lo lejos divisa,
la tierra, su libertad,
no tiene miedo el pirata,
se abraza a la soledad.
Huye del engaño hiriente,
increpa a la sociedad,
y en su arrogante figura,
no se refleja maldad.
Rompió grilletes, cadenas,
y se lanzó por el mar,
buscando una nueva vida
que le inspire su cantar.
Amores, tristes recuerdos,
de su vida a de borrar,
y en su rebelde mirada,
se refleja el bravo mar.
Su negro barco pirata,
negras velas enarbola,
y el pirata de los mares,
vela de noche en la proa.
Su patria, desconocida,
su país el ancho mar,
y a los cuatro vientos pide
que le ayuden a volar.
Ya no le teme a la muerte,
su vida, perdida la da,
y las sonrientes olas,
amor bravío le dan.
Buscando la paz su alma,
se ha refugiado en el mar,
y en su profunda tristeza,
al barco entona un cantar.
A.R.M.
viernes, 27 de noviembre de 2015
A Dios rogando y con los impuestos machacando.
"El que calla otorga" y esa no es ciertamente mi intención. No está en mi naturaleza de hombre libre. Libres e iguales, ese debería ser nuestro sello de identidad al nacer. Pero desgraciadamente para nuestro País, unos nacen más libres y más iguales que otros.
Nuestra decadente sociedad no debe jamás olvidar que las Revoluciones nacen todas como consecuencias de grandes crisis económicas y como producto de ellas, levantamientos sociales a causa de los salvajes impuestos que las crisis económicas conllevan. El ejemplo más significativo lo tenemos en la Revolución Francesa, consecuencia directa de los abusos de las clases elitistas y de la nobleza amparadas por el poder absoluto sobre el pueblo soberano al que sin piedad alguna exprimió. ¿Nos está pasando lo mismo?.
Aunque el parecido con la situación actual no es relevante, si creo que existe una connotación con el malestar social producido por el aumento de impuestos, la tiranía y presión económica de la Banca sobre el pueblo llano y la inoperancia o complacencia del Gobierno ante los atropellos que dejan a la sociedad sin recursos y sin aliento.
En cierto modo vivimos de promesas, pero cada vez que el Gobierno falta a su palabra, pierde credibilidad y el ciudadano se siente desprotegido entre un Gobierno que promete y el mismo Gobierno que no cumple. Y es aún más grave si la Administración Fiscal y la Agencia Tributaria entierra al pueblo con salvajes impuestos que dejan al ciudadano sin salida posible.
Injusto y abusivo ha sido el impuesto a modestos jubilados sobre las pagas recibidas por sus años de duro trabajo en el extranjero. Pagas que hasta el dos mil ocho estaban exentas. Pero la maquinaria recaudadora del ministro de turno, en su afán recaudador, no tuvo jamás en cuenta las remesas de dinero enviadas a España por sus emigrantes a los que ahora machaca y que durante varias décadas contribuyeron en gran medida al resurgimiento económico, industrial y social del país al que con inmensa tristeza tuvieron que abandonar. Estos impuestos han llegado a ser en algunos casos de hasta veinte mil euros y sin tener en cuenta el grado de invalidez del jubilado. Invalidez otorgada por el Estado del que reciben la pensión. Se ha llegado a tal grado de injusticia que el impuesto, en caso de muerte, deberá ser pagado por sus herederos. Del árbol caído, hasta la Agencia Tributaria hace leña; para quemarla en el fuego de los poderosos aunque estos sean estafadores y ladrones.
Creo que somos una sociedad producto de un país a veces cobarde y eso choca con nuestra razón de ser. ¿Qué hubiera pasado si los varios cientos de miles de emigrantes a los que se les ha exigido el pago se hubieran negado a ello?. Simplemente hubiera sido un aviso para el Gobierno y peligroso para su estabilidad. Pero al final de la vida nos volvemos cobardes y no somos capaces de rebelarnos ante la injusticia. A ciertos ministros sólo les queda abogarse el "Derecho de Pernada" para completar el agravio. el atropello sobre la emigración que los sostuvo.
Pagar impuestos: sí, es básico en toda sociedad y en todo Estado de Derecho. Pero el Gobierno debe poner en práctica una pedagogía elemental en todo lo concerniente a los impuestos y no mira para otro lado en beneficio de aquellos que lo apoyan, de sus "palmeros de turno" y que amparándose en su sombra cabalgan con "patente de corso" por los cuatro puntos cardinales del País convirtiéndolo en la Cueva de Ali Baba.
No es de recibo por parte de la sociedad que ciertos contribuyentes, muy dados a dar lecciones de ciudadanía abogándose el título de ciudadanos ejemplares y puestos de ejemplo por el mismo Gobierno, evadan impuestos considerados como Delito Fiscal y Fraude Fiscal, vean sus malversaciones de Fondos Públicos amparadas por la clásica prescripción del delito y se vayan de rositas con el bolsillo bien repleto. Ejemplos de ello los tenemos por todo el territorio nacional en el que los ladrones de "alto standing", estafadores y demás indeseables pululan por el país con un sentimiento de impunidad digno de las dictaduras más radicales.
Si matar, asesinar, es un delito que no queda impune, que no prescribe, no sólo se mata quitando la vida. También se mata apropiándose de lo que es de todos en beneficio propio y condenando al otro, a la sociedad a la penuria,a la pobreza y a la indigencia. ¡ No puede quedar impune ni prescribir de ninguna forma el latrocinio a la sociedad.
Nos acercamos a paso de carga a las Elecciones y el dinero del contribuyente, el dinero de todos puede ser materia inflamable que avive el descontento del ciudadano y por tanto de las Autonomías. Puede que una Revolución Social esté en marcha y que el grito de ¡basta ya! resuene como un cañonazo. El pueblo necesita una política de igualdad social y será el Gobierno que el país elija el que deberá ponerla en marcha para el bien de todos.
Espero que esta pequeña pero creo que justa reflexión no escandalice a nadie y que al mismo tiempo sea "un aviso a navegantes" ante lo que se nos viene encima.
A.R.M.
Nuestra decadente sociedad no debe jamás olvidar que las Revoluciones nacen todas como consecuencias de grandes crisis económicas y como producto de ellas, levantamientos sociales a causa de los salvajes impuestos que las crisis económicas conllevan. El ejemplo más significativo lo tenemos en la Revolución Francesa, consecuencia directa de los abusos de las clases elitistas y de la nobleza amparadas por el poder absoluto sobre el pueblo soberano al que sin piedad alguna exprimió. ¿Nos está pasando lo mismo?.
Aunque el parecido con la situación actual no es relevante, si creo que existe una connotación con el malestar social producido por el aumento de impuestos, la tiranía y presión económica de la Banca sobre el pueblo llano y la inoperancia o complacencia del Gobierno ante los atropellos que dejan a la sociedad sin recursos y sin aliento.
En cierto modo vivimos de promesas, pero cada vez que el Gobierno falta a su palabra, pierde credibilidad y el ciudadano se siente desprotegido entre un Gobierno que promete y el mismo Gobierno que no cumple. Y es aún más grave si la Administración Fiscal y la Agencia Tributaria entierra al pueblo con salvajes impuestos que dejan al ciudadano sin salida posible.
Injusto y abusivo ha sido el impuesto a modestos jubilados sobre las pagas recibidas por sus años de duro trabajo en el extranjero. Pagas que hasta el dos mil ocho estaban exentas. Pero la maquinaria recaudadora del ministro de turno, en su afán recaudador, no tuvo jamás en cuenta las remesas de dinero enviadas a España por sus emigrantes a los que ahora machaca y que durante varias décadas contribuyeron en gran medida al resurgimiento económico, industrial y social del país al que con inmensa tristeza tuvieron que abandonar. Estos impuestos han llegado a ser en algunos casos de hasta veinte mil euros y sin tener en cuenta el grado de invalidez del jubilado. Invalidez otorgada por el Estado del que reciben la pensión. Se ha llegado a tal grado de injusticia que el impuesto, en caso de muerte, deberá ser pagado por sus herederos. Del árbol caído, hasta la Agencia Tributaria hace leña; para quemarla en el fuego de los poderosos aunque estos sean estafadores y ladrones.
Creo que somos una sociedad producto de un país a veces cobarde y eso choca con nuestra razón de ser. ¿Qué hubiera pasado si los varios cientos de miles de emigrantes a los que se les ha exigido el pago se hubieran negado a ello?. Simplemente hubiera sido un aviso para el Gobierno y peligroso para su estabilidad. Pero al final de la vida nos volvemos cobardes y no somos capaces de rebelarnos ante la injusticia. A ciertos ministros sólo les queda abogarse el "Derecho de Pernada" para completar el agravio. el atropello sobre la emigración que los sostuvo.
Pagar impuestos: sí, es básico en toda sociedad y en todo Estado de Derecho. Pero el Gobierno debe poner en práctica una pedagogía elemental en todo lo concerniente a los impuestos y no mira para otro lado en beneficio de aquellos que lo apoyan, de sus "palmeros de turno" y que amparándose en su sombra cabalgan con "patente de corso" por los cuatro puntos cardinales del País convirtiéndolo en la Cueva de Ali Baba.
No es de recibo por parte de la sociedad que ciertos contribuyentes, muy dados a dar lecciones de ciudadanía abogándose el título de ciudadanos ejemplares y puestos de ejemplo por el mismo Gobierno, evadan impuestos considerados como Delito Fiscal y Fraude Fiscal, vean sus malversaciones de Fondos Públicos amparadas por la clásica prescripción del delito y se vayan de rositas con el bolsillo bien repleto. Ejemplos de ello los tenemos por todo el territorio nacional en el que los ladrones de "alto standing", estafadores y demás indeseables pululan por el país con un sentimiento de impunidad digno de las dictaduras más radicales.
Si matar, asesinar, es un delito que no queda impune, que no prescribe, no sólo se mata quitando la vida. También se mata apropiándose de lo que es de todos en beneficio propio y condenando al otro, a la sociedad a la penuria,a la pobreza y a la indigencia. ¡ No puede quedar impune ni prescribir de ninguna forma el latrocinio a la sociedad.
Nos acercamos a paso de carga a las Elecciones y el dinero del contribuyente, el dinero de todos puede ser materia inflamable que avive el descontento del ciudadano y por tanto de las Autonomías. Puede que una Revolución Social esté en marcha y que el grito de ¡basta ya! resuene como un cañonazo. El pueblo necesita una política de igualdad social y será el Gobierno que el país elija el que deberá ponerla en marcha para el bien de todos.
Espero que esta pequeña pero creo que justa reflexión no escandalice a nadie y que al mismo tiempo sea "un aviso a navegantes" ante lo que se nos viene encima.
A.R.M.
lunes, 2 de noviembre de 2015
Inquietud.
Amanece el nuevo día.
llega el Sol a mi ventana,
oigo a la gente que grita,
y a los pájaros que cantan.
Como hormigas caminando,
las gentes vienen y van,
cierta locura se siente,
en este mundo irreal.
Pasan los días sin descanso,
me pregunto ¿adónde irán?.
Cuento las horas inquieto,
de este ruido mundanal.
Por fin se acerca la noche,
la temible oscuridad,
Suena el reloj, son las doce,
sopla el viento en la ciudad.
La almohada, buen consejo,
en mis sueños hablará,
me dirá que en esta vida,
ya no es posible soñar.
No me conformo, en la vida,
si que es posible soñar.
Los sueños, tú los fabricas,
y los puedes alcanzar.
A.R.M.
llega el Sol a mi ventana,
oigo a la gente que grita,
y a los pájaros que cantan.
Como hormigas caminando,
las gentes vienen y van,
cierta locura se siente,
en este mundo irreal.
Pasan los días sin descanso,
me pregunto ¿adónde irán?.
Cuento las horas inquieto,
de este ruido mundanal.
Por fin se acerca la noche,
la temible oscuridad,
Suena el reloj, son las doce,
sopla el viento en la ciudad.
La almohada, buen consejo,
en mis sueños hablará,
me dirá que en esta vida,
ya no es posible soñar.
No me conformo, en la vida,
si que es posible soñar.
Los sueños, tú los fabricas,
y los puedes alcanzar.
A.R.M.
Exilio.
Sentado a la sombra, cercano el exilio,
deja aquí su alma, amores, amigos.
Su paso vacilante, la sed, el viento,
acompañan al bardo ya sin aliento.
Recuerda el poeta los tiempos vividos,
vivencias, amores, quizá sin sentido.
Lo quiso la suerte, lo quiso el destino,
que solo anduviera el duro camino.
Camino de piedras, de zarzas, de espinos,
herida su alma, su espíritu hundido.
Una lucecilla, cimbrea en un cirio,
alumbra el sendero del poeta herido.
Allá en la distancia se abre un abismo,
camina el poeta cansado y herido.
Sus pies polvorientos henden el camino,
no puede caminar, se siente caído.
Sabe que la vida no es dulce destino,
que sufres, que penas¿será ese su sino?.
Los años, los días, se van como el humo,
figuras danzantes en el cielo oscuro.
Una vida errante, incierto camino,
espera al poeta jamás comprendido.
Sonríe su rostro, un rostro tranquilo,
allá en la frontera, le espera el exilio.
A.R.M.
deja aquí su alma, amores, amigos.
Su paso vacilante, la sed, el viento,
acompañan al bardo ya sin aliento.
Recuerda el poeta los tiempos vividos,
vivencias, amores, quizá sin sentido.
Lo quiso la suerte, lo quiso el destino,
que solo anduviera el duro camino.
Camino de piedras, de zarzas, de espinos,
herida su alma, su espíritu hundido.
Una lucecilla, cimbrea en un cirio,
alumbra el sendero del poeta herido.
Allá en la distancia se abre un abismo,
camina el poeta cansado y herido.
Sus pies polvorientos henden el camino,
no puede caminar, se siente caído.
Sabe que la vida no es dulce destino,
que sufres, que penas¿será ese su sino?.
Los años, los días, se van como el humo,
figuras danzantes en el cielo oscuro.
Una vida errante, incierto camino,
espera al poeta jamás comprendido.
Sonríe su rostro, un rostro tranquilo,
allá en la frontera, le espera el exilio.
A.R.M.
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