Cuando leo y pienso en las diferentes ideologías de los partidos políticos, me dejan profundamente impresionado sus ideas, formas y maneras de hacer llegar el mensaje de su inequívoca verdad a sus simpatizantes, afiliados y otros posibles votantes de su marca ideológica a la que convierten y consideran la "verdad revelada" y que presentan al país como la "piedra bíblica" de la que brota el manantial de sabiduría, honradez y honestidad que ellos pregonan y a la que las personas honradas, dignas y honestas deben rendir pleitesía con su voto.
En sus congresos, anunciados a bombo y platillo para conocimiento general y a los que hará acto de presencia el "Gurú Interplanetario", acudirán nidadas de años anteriores todas marcadas por el pensamiento único y el sentido unidireccional enarbolando las siglas y los pendones del nido que los vio nacer a mayor gloria de no sé quién. Es normal en el "elemento humano plumífero", pertenecer a algo; agarrarse a cualquier cosa aunque no se sepa a quién o por qué.
Esta rara especie de "Homo habilis" de largas alas y pico, no piensa, no tiene ideas puesto que las ideas y el pensamiento se los dan. Se les imponen y por tanto sólo tienen que aplaudir y asentir, y en todo caso callar, ya que si responden, si preguntan, si critican, les echarán del nido y sin plumas no podrán volar. Se perderán en el desierto infinito de la ignorancia, del no ser, sin la esperanza de participar y obtener los beneficios del copioso "maná" que el partido reparte y pregona.
En este abigarrado y emplumado mundo político, hay honestas, honradas y bellísimas aves, pájaros de cuenta y pajarracos. Algunas de estas, en su afán por contemplarse en el espejo del patriotismo, nacionalismo, regionalismo o llámese como quiera, y ver lo bien que les sienta el traje de su ideología, se pavonean ante sus partidarios desplegando como el pavo real su belleza. Son víctimas de su idiotez; pero la ignoran sabedores de que les va en ello la vida.
Puede que en el nido de antaño, estas aves paradisíacas procrearan, nacieran nidadas bellas y angélicas, cosa que dudo. Pero con el tiempo y la tentación demoníaca representada por el poder y el dinero y la falta de honradez en la casa nido, se convirtieran en pàjaros de cuenta; en pajarracos que poco a poco fueron fundando, cooperando con otras bandadas: ERES, PÚNICA.GÜRTEL y demás escándalos que se reparten por el "nido patrio", todos procedentes del sistema de políticas nidadas, en beneficio de esas bandadas que por negligencia, por estupidez o por algo inconfesable de la casa nido y por tanto de sus cándidos dirigentes, no pueden dar a conocer.
Estos pájaros de cuenta, pajarracos de negro plumaje, son capaces de destruir el nido, de destriparte, de sacarte los ojos para que no veas, si no les cortas las alas que el mismo partido les dio. Y cada vez serán más y más ya que las nidadas continuarán llenando el cielo político de negros cuervos y de rapaces aves.
El refrán dice:" Cría cuervos y te sacarán los ojos" . Pero también es una realidad tangible que si crías cuervos tendrás muchos más. Y en mi humilde opinión, se extenderán como una plaga por todo el país con sus siniestros graznidos y al que dejarán sumido en la miseria y la indigencia.
En nuestro país, hacen falta leñadores jóvenes y vigorosos que no escondan en su plumaje los hábitos de saqueo y robo que presuntamente les inculca el nido ideológico, la casa nido a la que pertenecen, para que con sus golpes limpios de hacha, talen los árboles en los que estos pajarracos nunca debieron anidar.
A.R.M.
miércoles, 29 de abril de 2015
lunes, 30 de marzo de 2015
¡Elecciones!
Después de leer todo tipo de periódicos y de ver diferentes tertulias de distintas ideologías resulta que para algunos de ellos no hay vencedores ni vencidos, ni fracasos ni victorias en las muy analizadas desde todos los puntos de vista Elecciones Andaluzas. Sigue vivo el bipartidismo, pero está seriamente tocado.
Algún rotativo que otro, ofrecía una versión de risa. Resulta que los andaluces, la "Raza Andaluza", nos comparan con los nacionalistas vascos y los nacionalistas catalanes ya que en las Elecciones no han hecho otra cosa que defender su nacionalismo sacando las tripas en el envite. Incluso lo acusan de amiguismo, clientelismo y un montón de cosas más terminadas en "ismo". Como es natural lo acusan de una alienación enmascarada cuyo nexo de unión sería el PER (Plan de Empleo Rural) o lo que es lo mismo PEA (Plan de Estómagos Agradecidos).
La realidad desde mi humilde punto de vista es otra. "No hay más ciego que aquél que no quiere ver", y precisamente es eso lo que han hecho tres partidos que concurrían en las Elecciones. Negar la evidencia de lo que es un secreto a voces. No reconocer los errores cometidos. No entonar el "mea culpa" y no reconocer que los consejos de mediocridades, condenan a corto y a medio plazo a la mediocridad por mucho que sus dirigentes lo nieguen.
" Los números, al ser intrínsecos a las matemáticas no engañan: sólo engañan los que los manejan".
Mucho se jugaban los partidos políticos en las Elecciones Andaluzas. Tres de ellos supieron estar a la altura del evento mediante un buen conocimiento de causa y del medio. Si el fin de los partidos políticos es el "por y para el poder", es hora de que aprendan que al poder se llega "con el pueblo y para el pueblo", y nunca separándose de él.
En las próximas Generales que serán de vital importancia para el País, veremos si los partidos políticos han aprendido la lección de las Elecciones Andaluzas o si siguen en sus cuarteles de invierno esperando que les caiga el "maná" del cielo y la llegada de un guía que los conduzca a la "tierra prometida". O que tengan pasó a mejor vida al no tener nada que ofrecer.
Puede que el nacionalismo andaluz no sea tal; sino que "el pueblo tenga memoria". La bota y la espuela y los contratos en las plazas de los pueblos por un mísero jornal, aún están recientes y el pueblo elija a uno creyendo, íntimamente convencido de que el otro, ¡es mucho peor!.
A.R.M.
Algún rotativo que otro, ofrecía una versión de risa. Resulta que los andaluces, la "Raza Andaluza", nos comparan con los nacionalistas vascos y los nacionalistas catalanes ya que en las Elecciones no han hecho otra cosa que defender su nacionalismo sacando las tripas en el envite. Incluso lo acusan de amiguismo, clientelismo y un montón de cosas más terminadas en "ismo". Como es natural lo acusan de una alienación enmascarada cuyo nexo de unión sería el PER (Plan de Empleo Rural) o lo que es lo mismo PEA (Plan de Estómagos Agradecidos).
La realidad desde mi humilde punto de vista es otra. "No hay más ciego que aquél que no quiere ver", y precisamente es eso lo que han hecho tres partidos que concurrían en las Elecciones. Negar la evidencia de lo que es un secreto a voces. No reconocer los errores cometidos. No entonar el "mea culpa" y no reconocer que los consejos de mediocridades, condenan a corto y a medio plazo a la mediocridad por mucho que sus dirigentes lo nieguen.
" Los números, al ser intrínsecos a las matemáticas no engañan: sólo engañan los que los manejan".
Mucho se jugaban los partidos políticos en las Elecciones Andaluzas. Tres de ellos supieron estar a la altura del evento mediante un buen conocimiento de causa y del medio. Si el fin de los partidos políticos es el "por y para el poder", es hora de que aprendan que al poder se llega "con el pueblo y para el pueblo", y nunca separándose de él.
En las próximas Generales que serán de vital importancia para el País, veremos si los partidos políticos han aprendido la lección de las Elecciones Andaluzas o si siguen en sus cuarteles de invierno esperando que les caiga el "maná" del cielo y la llegada de un guía que los conduzca a la "tierra prometida". O que tengan pasó a mejor vida al no tener nada que ofrecer.
Puede que el nacionalismo andaluz no sea tal; sino que "el pueblo tenga memoria". La bota y la espuela y los contratos en las plazas de los pueblos por un mísero jornal, aún están recientes y el pueblo elija a uno creyendo, íntimamente convencido de que el otro, ¡es mucho peor!.
A.R.M.
viernes, 20 de marzo de 2015
Amores.
al verte a mi lado al despertar,
el Sol que alumbra al nuevo día,
cuando te oigo felizmente hablar.
Cuando te mueves, dulce perfume
me trae el viento y la brisa del mar,
dulces aromas, amargos amores,
locas vivencias de mi caminar.
Ya no recuerdas el amor vivido,
ya no te acuerdas que me hiciste mal,
veo tu imagen, me asomo al espejo
y solo en mi cuarto destrozo el cristal.
Llega el invierno, el frío, la nieve,
fría mi alma, me invade el temor,
qué triste la vida, dulce la muerte
sin la esperanza de un nuevo amor.
Alma amargada, de amores loca,
busca en el silencio, loca pasión.
Llega la noche, el miedo me ataca
me azote el viento sin tu perdón.
A.R.M.
miércoles, 18 de marzo de 2015
La conquista del presente.
En nuestra dilatada vida, siempre reflexionamos sobre la vida actual (presente), la vida vivida (pasado) y lo que será de nosotros en el futuro.
La capacidad de vivir el presente, lleva consigo una capacidad y calidad de la conciencia que a través del tiempo se ha ido creando en nosotros. Esta riqueza a la que yo llamaría cultura, jamás es pobre. Su riqueza viene del espacio o sentido teatral de la vida en la que convergen todo tipo de ideas, de vivencias que nos abren las lineas del horizonte: el futuro. Pero es en el presente social y cultural en el que la presencia de la sociedad hace que el individuo se proyecte hacia el futuro, pero siempre recordando el antaño (pasado).
Nuestra sociedad vive momentos tensos en los que aparecen nuevas ideas y buenas ideas. Pero por desgracia, en muchos casos, esas buenas ideas no son nuevas y las ideas nuevas no son buenas. Ante este panorama social que se nos presenta y las posibilidades de elegir entre las ofertas que nos llueven, no podemos caer en la idea de que nuestra elección nos lleve a una sociedad profundamente jerarquizada, ya que esto nos llevaría directamente, no al gobierno de los mejores sino a la tiranía de la mediocridad.
No trato de hacer un análisis de nuestra vida cotidiana, sino más bien de insinuar, de dar pistas que nos conduzcan al progreso. No somos una sociedad homogénea en lo social ni en lo cultural. Somos una sociedad multiforme y como tal debemos comportarnos. Nos va en ello nuestro futuro.
Sabemos que los análisis políticos, sociales y económicos que vemos a diario protagonizados tanto por el Presidente del Gobierno como por sus ministros, no tienen en cuenta la situación real de la sociedad a la que gobiernan. Ignoran la trama social, el presente de los ciudadanos y los condenan a unas directrices que van en contra del bienestar social. Los actores sociales: la sociedad, el individuo y sus representantes deben tener muy en cuenta que la explotación, la alienación y la dominación de la sociedad en base a un pensamiento único, no puede acallar el grito de los que aspiran a un presente,lo suplican porque tienen derecho dentro de esa espléndida pero al mismo tiempo ruinosa ¡cacofonía social!.
La clase dominante o las clases dominantes deben tener muy en cuenta que las explosiones sociales siempre han tenido lugar cuando la sociedad, el pueblo al que gobiernan, rompe sus ataduras y quiere conquistar el Presente. Esta conquista tenemos que hacerla ahora, ya; porque de lo contrario no lo haremos nunca.
Pero ¿qué es el presente?. No es fácil definirlo, pero voy a mojarme, ya que de lo contrario, este artículo sólo sería papel mojado.
Creo firmemente que el Presente es el lugar, la forma invariable en la que somos sujetos activos dentro de la sociedad en la que desarrollamos un dinamismo, y en la que activamente vivimos nuestras circunstancias, nuestra situación en el seno de la sociedad para tratar de mejorar y mejorarla tanto en lo social como en lo económico y cultural.
A.R.M.
La capacidad de vivir el presente, lleva consigo una capacidad y calidad de la conciencia que a través del tiempo se ha ido creando en nosotros. Esta riqueza a la que yo llamaría cultura, jamás es pobre. Su riqueza viene del espacio o sentido teatral de la vida en la que convergen todo tipo de ideas, de vivencias que nos abren las lineas del horizonte: el futuro. Pero es en el presente social y cultural en el que la presencia de la sociedad hace que el individuo se proyecte hacia el futuro, pero siempre recordando el antaño (pasado).
Nuestra sociedad vive momentos tensos en los que aparecen nuevas ideas y buenas ideas. Pero por desgracia, en muchos casos, esas buenas ideas no son nuevas y las ideas nuevas no son buenas. Ante este panorama social que se nos presenta y las posibilidades de elegir entre las ofertas que nos llueven, no podemos caer en la idea de que nuestra elección nos lleve a una sociedad profundamente jerarquizada, ya que esto nos llevaría directamente, no al gobierno de los mejores sino a la tiranía de la mediocridad.
No trato de hacer un análisis de nuestra vida cotidiana, sino más bien de insinuar, de dar pistas que nos conduzcan al progreso. No somos una sociedad homogénea en lo social ni en lo cultural. Somos una sociedad multiforme y como tal debemos comportarnos. Nos va en ello nuestro futuro.
Sabemos que los análisis políticos, sociales y económicos que vemos a diario protagonizados tanto por el Presidente del Gobierno como por sus ministros, no tienen en cuenta la situación real de la sociedad a la que gobiernan. Ignoran la trama social, el presente de los ciudadanos y los condenan a unas directrices que van en contra del bienestar social. Los actores sociales: la sociedad, el individuo y sus representantes deben tener muy en cuenta que la explotación, la alienación y la dominación de la sociedad en base a un pensamiento único, no puede acallar el grito de los que aspiran a un presente,lo suplican porque tienen derecho dentro de esa espléndida pero al mismo tiempo ruinosa ¡cacofonía social!.
La clase dominante o las clases dominantes deben tener muy en cuenta que las explosiones sociales siempre han tenido lugar cuando la sociedad, el pueblo al que gobiernan, rompe sus ataduras y quiere conquistar el Presente. Esta conquista tenemos que hacerla ahora, ya; porque de lo contrario no lo haremos nunca.
Pero ¿qué es el presente?. No es fácil definirlo, pero voy a mojarme, ya que de lo contrario, este artículo sólo sería papel mojado.
Creo firmemente que el Presente es el lugar, la forma invariable en la que somos sujetos activos dentro de la sociedad en la que desarrollamos un dinamismo, y en la que activamente vivimos nuestras circunstancias, nuestra situación en el seno de la sociedad para tratar de mejorar y mejorarla tanto en lo social como en lo económico y cultural.
A.R.M.
domingo, 15 de marzo de 2015
El sainete español o el esperpento.
Leyendo periódicos, revistas, viendo y escuchando atentamente las tertulias televisivas en las que sesudos contertulios llevan el cuchillo entre los dientes y la navaja de treinta y seis muelles escondida entre le cinturón y los pantalones, dispuestos a sacarla para destripar al contrario en el caso de que falle lo del cuchillo, he llegado a la conclusión de que estamos viviendo y al mismo tiempo sufriendo un perfecto sainete en el que no faltan ninguno de los elementos típicos que lo configuran. Nos encontramos con los ladrones, pillos o listillos que dan mucho juego, el ambiente popular, el pueblo y el tonto de turno con su corte de aduladores que aprovechan su idiotez para medrar.
Nuestro sainete, tiene su epicentro en Madrid, pero sin olvidar las ramificaciones periféricas que lo convierten en nacional. Sus personajes tienen un tinte alarmante. Intervienen, ciegos, familiares, la prima, la Gürtel con su padrino y sus lacayos, los sobres fantasmas, misivas sin explicar, las fallas con su castizo "caloret", intrigas con dinero, banqueros, estafas, robos, el "clan Pujol", robos nacionalistas, la nobleza, los ERES y la víctima propiciatoria: el pueblo.
En este sin fin de dimes y diretes, de Celestinas, de chanchullos, de contar mentiras y del sempiterno "y tú más", el pueblo, el sufrido pueblo, hastiado, confuso, engañado; le da lo mismo por dónde salga el sol. Al final, y sin saber ni cómo ni porqué, termina aplaudiendo muerto de risa ante la actuación de los personajes de tan insigne sainete. Nos felicitamos y al grito de ¡somos únicos!, termina la representación ante el jolgorio popular y ¡tutti felici!.
Preguntó un corresponsal de prensa extranjero que asistía atónito a la representación, a varios actores, entre ellos al pueblo, estos respondieron: ¡es que nosotros somos diferentes!. A lo que el corresponsal respondió: "¡yes, Spain is different!".
Y como buenos ibéricos injertados con un toque latino, aceptamos el "pan y circo" y como en el sainete nos reímos de nuestras desvergüenzas y como la risa es "remedio infalibles" nos carcajeamos del putrefacto hedor que desprende el "Templo de la Representación Popular" y llevamos nuestro pesimismo a la espalda sin inmutarnos. En el ambiente popular se respira un cierto masoquismo pero claro ¡"es que somos diferentes!".
Hemos pasado por Europa; de hecho estamos en ella. Pero lo triste, lo incomprensible, lo terriblemente dramático, es que Europa no ha pasado por nosotros. Y como en la decadencia del Imperio, nos llenamos las solapas y el pecho con migajas de pan para indicarle, para que vea el vecino que hemos comido.
Por respeto al pueblo y sin ànimo de satirizarlo, lo considero como de sainete. Pero la actuación de aquellos que ostentan el poder por mandato del pueblo, la considero de esperpéntica. Por todo ello, nos siguen viendo como la España de la pandereta, del sainete y del esperpento.
El vasallaje, aquello del "derecho de pernada" desapareció gracias al pueblo. Pero de nuevo corremos el riesgo de que "aunque nos den, pidamos perdón por no dar la cara".
A.R.M.
Nuestro sainete, tiene su epicentro en Madrid, pero sin olvidar las ramificaciones periféricas que lo convierten en nacional. Sus personajes tienen un tinte alarmante. Intervienen, ciegos, familiares, la prima, la Gürtel con su padrino y sus lacayos, los sobres fantasmas, misivas sin explicar, las fallas con su castizo "caloret", intrigas con dinero, banqueros, estafas, robos, el "clan Pujol", robos nacionalistas, la nobleza, los ERES y la víctima propiciatoria: el pueblo.
En este sin fin de dimes y diretes, de Celestinas, de chanchullos, de contar mentiras y del sempiterno "y tú más", el pueblo, el sufrido pueblo, hastiado, confuso, engañado; le da lo mismo por dónde salga el sol. Al final, y sin saber ni cómo ni porqué, termina aplaudiendo muerto de risa ante la actuación de los personajes de tan insigne sainete. Nos felicitamos y al grito de ¡somos únicos!, termina la representación ante el jolgorio popular y ¡tutti felici!.
Preguntó un corresponsal de prensa extranjero que asistía atónito a la representación, a varios actores, entre ellos al pueblo, estos respondieron: ¡es que nosotros somos diferentes!. A lo que el corresponsal respondió: "¡yes, Spain is different!".
Y como buenos ibéricos injertados con un toque latino, aceptamos el "pan y circo" y como en el sainete nos reímos de nuestras desvergüenzas y como la risa es "remedio infalibles" nos carcajeamos del putrefacto hedor que desprende el "Templo de la Representación Popular" y llevamos nuestro pesimismo a la espalda sin inmutarnos. En el ambiente popular se respira un cierto masoquismo pero claro ¡"es que somos diferentes!".
Hemos pasado por Europa; de hecho estamos en ella. Pero lo triste, lo incomprensible, lo terriblemente dramático, es que Europa no ha pasado por nosotros. Y como en la decadencia del Imperio, nos llenamos las solapas y el pecho con migajas de pan para indicarle, para que vea el vecino que hemos comido.
Por respeto al pueblo y sin ànimo de satirizarlo, lo considero como de sainete. Pero la actuación de aquellos que ostentan el poder por mandato del pueblo, la considero de esperpéntica. Por todo ello, nos siguen viendo como la España de la pandereta, del sainete y del esperpento.
El vasallaje, aquello del "derecho de pernada" desapareció gracias al pueblo. Pero de nuevo corremos el riesgo de que "aunque nos den, pidamos perdón por no dar la cara".
A.R.M.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Un país de ...
La dulce brisa que del mar me llega,
como al invierno la primavera.
Un nuevo futuro, nuevas ideas
lleva la gente que España deja.
Nuevos horizontes, Europa espera,
ayer felices aquí en su tierra,
hoy la abandonan con gran tristeza,
dejan su alma, su vida entera.
Este País sufre, llora su pena,
futuro amargo, la sombra negra.
¿Por qué os marcháis de vuestra tierra?
Responda España que los destierra.
Riquezas enormes, las bolsas llenas,
fiestas, saraos, tarjetas negras.
Trece millones que sufren pobreza.
Los estafadores,¿qué vida llevan?
El pueblo llano, ya nada espera,
sufre en sus carnes la gran miseria.
Pierden su casa, el hambre acecha.
Triste justicia;¡qué extraña tierra!.
Con el robo y el saqueo del pueblo,
convierten el País en suelo yermo.
Se vende este País a muy buen precio,
nos corroe la ira; ¡triste consuelo!.
A.R.M.
como al invierno la primavera.
Un nuevo futuro, nuevas ideas
lleva la gente que España deja.
Nuevos horizontes, Europa espera,
ayer felices aquí en su tierra,
hoy la abandonan con gran tristeza,
dejan su alma, su vida entera.
Este País sufre, llora su pena,
futuro amargo, la sombra negra.
¿Por qué os marcháis de vuestra tierra?
Responda España que los destierra.
Riquezas enormes, las bolsas llenas,
fiestas, saraos, tarjetas negras.
Trece millones que sufren pobreza.
Los estafadores,¿qué vida llevan?
El pueblo llano, ya nada espera,
sufre en sus carnes la gran miseria.
Pierden su casa, el hambre acecha.
Triste justicia;¡qué extraña tierra!.
Con el robo y el saqueo del pueblo,
convierten el País en suelo yermo.
Se vende este País a muy buen precio,
nos corroe la ira; ¡triste consuelo!.
A.R.M.
martes, 10 de marzo de 2015
Elucubraciones sobre la muerte.
Esta mañana, me he despertado algo inquieto. Supongo que mi inquietud tiene algo que ver con lo soñado. He soñado con situaciones en las que el centro era la muerte. Intentaré escribir algo sobre ello para alejar el posible trauma.
Creo que la muerte es una de las pocas realidades, si no la única que la vida contiene. El resto, es sólo una incógnita que poco a poco vamos descubriendo en nuestro desesperado deambular en el tiempo que se nos ha concedido
¿Qué existe después de la vida? ¿Hay algo más detrás de la muerte? ¿Podemos volver?. Estas y otras muchas preguntas nos hacemos con la esperanza de continuar en el Más Allá. Ansiosamente creemos que nuestro espíritu-alma continua. Que no acaba todo con la putrefacción de nuestro amado y querido cuerpo. Meditar sobre lo inevitable de la muerte, puede ser un saludable ejercicio de aceptación de la realidad y al mismo tiempo una invitación a vivir intensamente la propia vida.
Al hablar de la muerte, parece obligado que sepamos ¿qué es?. Necesitamos una definición; pero no la hay. Sólo sabemos que el concepto de muerte está basado en la experiencia de la vida. La terrible fascinación por el momento final que en su mayor o menor grado todos tenemos, es, ha sido y será una constante inquietud, aunque los más incrédulos la nieguen. Pero toda negación conlleva una afirmación del hecho real.
Si el ser humano fuese una simple estructura biológica, serían idénticas o muy parecidas las reacciones emocionales ante el acto de morir, como les ocurre a los animales. El hecho de que sean tan dispares, muy bien pudiera constituir un indicio de que el viejo concepto platónico de la dualidad cuerpo-alma, obedeciera a un hecho real.
Siempre nos hemos planteado el problema de nuestra desaparición física y sufrimos por ello tristeza, angustia, temor, y no llegamos a comprender el problema. Esta forma de disipar las incógnitas acerca de la muerte, dio lugar al desarrollo de unas concepciones escatológicas que, si bien han variado con el transcurso de los siglos y según las distintas culturas , todas al final, se han reducido a dos grandes ideas que aún vertebran las más importantes filosofías religiosas de Oriente y Occidente: la doctrina reencarnacionista y la creencia en el espíritu inmortal de las cristianas.
En todo caso, la muerte nos atañe a todos como el hecho más trascendente de nuestra vida. Un acontecimiento absolutamente inevitable en el que antes o después vamos a intervenir como protagonistas.
No es malo morir. ni siquiera es bueno; es algo natural. El gran problema es si el cuerpo o también con él, lo que es la conciencia, espíritu o alma desaparece. La muerte, por definición es cierta y a la vez incierta. Si la muerte es igual para todos,¿por qué no nos afecta a todos por igual? ¿Por qué hay quién se entrega a la desesperación más absoluta y quién muere lleno de felicidad?
Haciendo mías las palabras de William Hunter, me gustaría decir en el último momento"si tuviera suficiente energía para coger una pluma, escribiría cuan dulce y agradable es la muerte".
Creo que nuestra actitud frente a esta inquietante realidad, dependerá de los rasgos o mentalidad de cada uno y del contexto cultural y religioso en que nos hallemos inmersos.
Creamos o no creamos, a todos nos angustia la posibilidad de disolvernos en la nada. Por este motivo, nadie ha dejado de imaginarse la manera de seguir viviendo más allá de la muerte.
No quiero terminar sin lanzar esta reflexión. Vivimos en un mundo tridimensional y con arreglo a él, pensamos y nos movemos. Pero si existiera, como es posible o probable otra dimensión. Un mundo paralelo. Una cuarta dimensión ¿qué pensaríamos sobre el momento final; sobre la muerte?
A.R.M.
Creo que la muerte es una de las pocas realidades, si no la única que la vida contiene. El resto, es sólo una incógnita que poco a poco vamos descubriendo en nuestro desesperado deambular en el tiempo que se nos ha concedido
¿Qué existe después de la vida? ¿Hay algo más detrás de la muerte? ¿Podemos volver?. Estas y otras muchas preguntas nos hacemos con la esperanza de continuar en el Más Allá. Ansiosamente creemos que nuestro espíritu-alma continua. Que no acaba todo con la putrefacción de nuestro amado y querido cuerpo. Meditar sobre lo inevitable de la muerte, puede ser un saludable ejercicio de aceptación de la realidad y al mismo tiempo una invitación a vivir intensamente la propia vida.
Al hablar de la muerte, parece obligado que sepamos ¿qué es?. Necesitamos una definición; pero no la hay. Sólo sabemos que el concepto de muerte está basado en la experiencia de la vida. La terrible fascinación por el momento final que en su mayor o menor grado todos tenemos, es, ha sido y será una constante inquietud, aunque los más incrédulos la nieguen. Pero toda negación conlleva una afirmación del hecho real.
Si el ser humano fuese una simple estructura biológica, serían idénticas o muy parecidas las reacciones emocionales ante el acto de morir, como les ocurre a los animales. El hecho de que sean tan dispares, muy bien pudiera constituir un indicio de que el viejo concepto platónico de la dualidad cuerpo-alma, obedeciera a un hecho real.
Siempre nos hemos planteado el problema de nuestra desaparición física y sufrimos por ello tristeza, angustia, temor, y no llegamos a comprender el problema. Esta forma de disipar las incógnitas acerca de la muerte, dio lugar al desarrollo de unas concepciones escatológicas que, si bien han variado con el transcurso de los siglos y según las distintas culturas , todas al final, se han reducido a dos grandes ideas que aún vertebran las más importantes filosofías religiosas de Oriente y Occidente: la doctrina reencarnacionista y la creencia en el espíritu inmortal de las cristianas.
En todo caso, la muerte nos atañe a todos como el hecho más trascendente de nuestra vida. Un acontecimiento absolutamente inevitable en el que antes o después vamos a intervenir como protagonistas.
No es malo morir. ni siquiera es bueno; es algo natural. El gran problema es si el cuerpo o también con él, lo que es la conciencia, espíritu o alma desaparece. La muerte, por definición es cierta y a la vez incierta. Si la muerte es igual para todos,¿por qué no nos afecta a todos por igual? ¿Por qué hay quién se entrega a la desesperación más absoluta y quién muere lleno de felicidad?
Haciendo mías las palabras de William Hunter, me gustaría decir en el último momento"si tuviera suficiente energía para coger una pluma, escribiría cuan dulce y agradable es la muerte".
Creo que nuestra actitud frente a esta inquietante realidad, dependerá de los rasgos o mentalidad de cada uno y del contexto cultural y religioso en que nos hallemos inmersos.
Creamos o no creamos, a todos nos angustia la posibilidad de disolvernos en la nada. Por este motivo, nadie ha dejado de imaginarse la manera de seguir viviendo más allá de la muerte.
No quiero terminar sin lanzar esta reflexión. Vivimos en un mundo tridimensional y con arreglo a él, pensamos y nos movemos. Pero si existiera, como es posible o probable otra dimensión. Un mundo paralelo. Una cuarta dimensión ¿qué pensaríamos sobre el momento final; sobre la muerte?
A.R.M.
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