Hay un lugar en el mundo,
lugar que te vio nacer,
entre el frío del invierno,
ese lugar es Belén.
En una vieja cabaña,
donde se guarda el ganado,
en un pesebre con paja,
vino El Niño Inmaculado.
Su Madre sintió dolores,
dolores eran de parto,
y como amorosa Madre,
lo cobijó entre sus brazos.
Llora El Niño, tiene hambre,
y no tiene qué comer.
Los pastorcillos le llevan,
dulces tortitas de miel.
Hay un niño pequeñito,
que al Niño le quiere ver,
lleva zambomba en sus brazos,
y se ha sentado ante Él.
Ya llegan los Reyes Magos,
por una estrella guiados,
y ante el Redentor del Mundo,
de rodillas se han postrado.
San José junto a la Virgen,
con el Niño entre sus brazos,
rodeados de pastores,
escuchan embelesados.
Un villancico en la noche,
suena alegre en la cabaña,
y el niño de la zambomba,
al Niño Jesús le canta.
Ríe el Niño en el pesebre,
cuando escucha el villancico,
y los ángeles a coro,
un gloria a Jesús bendito.
A.R.M.
jueves, 30 de noviembre de 2017
martes, 28 de febrero de 2017
Guadalquivir II.
He subido a la montaña,
y allí te he visto nacer,
entre peñas y jarales,
te asomaste al mundo ayer.
Agua fría y cristalina,
tu cauce serrano lleva,
y entre morunos olivos,
bañas toda la sierra.
La Tierra del Santo Reino,
de ti se siente orgullosa,
y por mirarse en tu espejo,
la Mezquita a ti se asoma.
Un cante por sevillanas,
la Giralda por ti entona,
y la flamenca guitarra,
en tu orilla suena ronca.
Hacia la cubana Cádiz,
en Sanlúcar desembocas,
llevando en tus dulces aguas,
amores de boca en boca.
¡Ay río Guadalquivir!,
yo te quiero hablar a solas,
confesarte mis pesares,
y que los guarden tus olas.
A.R.M.
y allí te he visto nacer,
entre peñas y jarales,
te asomaste al mundo ayer.
Agua fría y cristalina,
tu cauce serrano lleva,
y entre morunos olivos,
bañas toda la sierra.
La Tierra del Santo Reino,
de ti se siente orgullosa,
y por mirarse en tu espejo,
la Mezquita a ti se asoma.
Un cante por sevillanas,
la Giralda por ti entona,
y la flamenca guitarra,
en tu orilla suena ronca.
Hacia la cubana Cádiz,
en Sanlúcar desembocas,
llevando en tus dulces aguas,
amores de boca en boca.
¡Ay río Guadalquivir!,
yo te quiero hablar a solas,
confesarte mis pesares,
y que los guarden tus olas.
A.R.M.
jueves, 16 de febrero de 2017
Amistad II.
Te la dieron al nacer,
te asignaron la familia,
tú no la pudiste elegir,
te la dieron de por vida.
La vida como problema,
se presenta como enigma,
a veces te sientes solo;
entonces la necesitas.
He conocido personas
que deambulan sin familia,
no encuentran refugio en ella,
porque le niegan su ayuda.
Una relación profunda,
existe en la sociedad.
Ésta nadie te la impone;
ella se llama amistad.
Tú te la encuentras un día
en tu triste caminar.
No te pide nada a cambio,
nada tienes que firmar.
No es posible en este mundo,
vivir en él sin amistad.
Andas perdido sin ella,
sumido en la soledad.
A.R.M.
te asignaron la familia,
tú no la pudiste elegir,
te la dieron de por vida.
La vida como problema,
se presenta como enigma,
a veces te sientes solo;
entonces la necesitas.
He conocido personas
que deambulan sin familia,
no encuentran refugio en ella,
porque le niegan su ayuda.
Una relación profunda,
existe en la sociedad.
Ésta nadie te la impone;
ella se llama amistad.
Tú te la encuentras un día
en tu triste caminar.
No te pide nada a cambio,
nada tienes que firmar.
No es posible en este mundo,
vivir en él sin amistad.
Andas perdido sin ella,
sumido en la soledad.
A.R.M.
Recordando.
Enamorado de ayer,
hoy viejo, trasnochado,
sólo de recuerdos vivo,
de un mejor tiempo pasado.
Por fantasmas me los tengo,
aquellos álamos altos,
que bordeando el camino,
jamás los conté: eran tantos.
Como una hilera infinita
que se pierde en lontananza,
mi mente vacía vuela
buscando nueva esperanza.
En el contar de los años,
mi viejo amigo poeta,
todo tiene su importancia,
ahora que estás de vuelta.
Vendí al viento mis pesares,
lancé al aire mis poemas,
y a los álamos de antaño,
les conté todas mis penas.
Escucharon en silencio,
mis viejos verdes amigos,
y un susurro trajo el viento
del más alto de los pinos.
No preguntes caminante
por tu pasado vivido;
sólo tú eres responsable,
de todo lo acontecido.
A.R.M.
hoy viejo, trasnochado,
sólo de recuerdos vivo,
de un mejor tiempo pasado.
Por fantasmas me los tengo,
aquellos álamos altos,
que bordeando el camino,
jamás los conté: eran tantos.
Como una hilera infinita
que se pierde en lontananza,
mi mente vacía vuela
buscando nueva esperanza.
En el contar de los años,
mi viejo amigo poeta,
todo tiene su importancia,
ahora que estás de vuelta.
Vendí al viento mis pesares,
lancé al aire mis poemas,
y a los álamos de antaño,
les conté todas mis penas.
Escucharon en silencio,
mis viejos verdes amigos,
y un susurro trajo el viento
del más alto de los pinos.
No preguntes caminante
por tu pasado vivido;
sólo tú eres responsable,
de todo lo acontecido.
A.R.M.
miércoles, 8 de febrero de 2017
Rimas en sueños.
A veces, los sueños se hacen realidad y sin saber cómo te encuentras con el "déjà vu". No sales de tu asombro ante lo que te ocurre; ante la sensación de haber vivido lo soñado. Si poéticamente hablando morir es dormir: si el sueño eterno es consecuencia de la vida, no es de extrañar que este humilde aficionado a la rima, saque a la luz, hable de aquello que en sueños cree haber vivido.
I
Cuando llega el frío
con el duro invierno,
el suelo nevado,
los caminos yermos.
He salido al campo
para oír el viento,
su fuerza al soplar,
su gélido aliento.
Quedé sorprendido,
un pequeño entierro,
a hombros llevaban,
un ataúd negro.
II
Silencio era todo,
el triste cortejo,
y un son de campana,
rompía el silencio.
Un hombre cavaba
en el duro suelo,
profunda una fosa,
la fosa del muerto.
Una luz difusa,
y el sepulturero.
Oscura la zanja,
y el féretro negro.
III
Se hizo la noche,
y en el cementerio,
entre negras sombras,
hablaba el silencio.
De blanco los nichos,
y los pinos negros,
se asomó la Luna,
vestida de negro.
Quedé pensativo,
un triste momento,
¡qué pena la vida!
¡qué triste silencio!.
IV
Allí bajo tierra,
quedó solo el muerto.
Con grandes sollozos,
las gentes volvieron.
Chirriaron las puertas
de oxidado hierro,
y solo en la noche,
quedó el cementerio.
Quedé meditando
del extraño duelo,
la vida, la muerte,
¡terrible misterio!.
V
Un reloj la vida,
la muerte, silencio,
un beso, suspiros,
y el adiós al muerto.
Poesía es la vida,
eterno es el sueño,
nos vamos un día,
a un destino incierto.
¿Existe la vida
más allá del tiempo?
Espero saberlo
cuando ya esté muerto.
VI
Allá en la otra vida,
frente al Juez Supremo,
¿qué has hecho me dijo
con austero gesto?
Me sentí inseguro,
me quedé perplejo,
y entonces yo supe,
que ya estaba muerto.
Recordé la tierra
y el féretro negro,
y la sorda mueca
del sepulturero.
VII
Era un día frío,
grisáceo era el cielo,
caía la lluvia
con un ritmo lento.
Yo cerré los ojos,
sentado en silencio.
Veía las sombras,
con su baile denso.
En un rinconcito
de mi estado etéreo,
una lucecita
brillaba por dentro.
VIII
Me vi hablando solo,
la vida y el tiempo.
Si todo se acaba,
si el fin era cierto.
El juez implacable,
y el reloj del tiempo,
rápido corría,
marcaba certero.
Pasado el otoño,
llegado el invierno,
la noche sombría,
y allá el cementerio.
IX
¿Amé yo en la vida?,
odiado silencio,
y allí bajo tierra,
solo, solo el muerto.
El juez que temía,
le llevaba dentro.
¿Qué has hecho en la vida?
Respondí con miedo.
Amor, lo he vivido,
que duele por dentro,
que es todo en la vida,
ahora comprendo.
X
Pensé que la vida,
un regalo bello,
es risa, alegría,
vivencias, anhelos.
Crueles destinos,
tristes cementerios,
y allí descansando,
esperan los muertos.
Pienso que en la vida,
que no todo es bello,
que sufres, que penas,
que te asola el viento.
XI
Lo que has sufrido,
refleja el espejo,
es mudo testigo
de lo que hayas hecho.
¡Oh maldita muerte!.
¡Qué destino incierto!.
En sólo un suspiro,
se apaga tu aliento.
Me han dejado solo,
aquí todo es negro.
No sé dónde estoy,
quizás esté muerto.
XII
Miré desde arriba,
la fosa en el suelo,
secos los arbustos
de aquel cementerio.
Una negra sombra
de un esbelto pino,
en el cementerio,
cruzaba el camino.
Me froté los ojos,
y miré por dentro,
de la oscura fosa,
del terreno yermo.
XIII
Desde la distancia,
miré el cementerio,
y allí bajo tierra,
¡no estaba mi cuerpo!
Pregunté a los pinos,
y a los otros muertos.
No me respondieron,
todo era silencio.
Me toqué la cara,
me mesé el cabello,
y con un suspiro,
desperté del sueño.
XIV
A veces la vida,
pasa como un sueño.
Oscura la noche,
y todo muy negro.
Ese Campo Santo,
aún lo recuerdo,
con sus nichos blancos,
y sus pinos negros.
Y en la negra fosa,
del yermo terreno,
espera la tierra,
espera el silencio.
A.R.M.
I
Cuando llega el frío
con el duro invierno,
el suelo nevado,
los caminos yermos.
He salido al campo
para oír el viento,
su fuerza al soplar,
su gélido aliento.
Quedé sorprendido,
un pequeño entierro,
a hombros llevaban,
un ataúd negro.
II
Silencio era todo,
el triste cortejo,
y un son de campana,
rompía el silencio.
Un hombre cavaba
en el duro suelo,
profunda una fosa,
la fosa del muerto.
Una luz difusa,
y el sepulturero.
Oscura la zanja,
y el féretro negro.
III
Se hizo la noche,
y en el cementerio,
entre negras sombras,
hablaba el silencio.
De blanco los nichos,
y los pinos negros,
se asomó la Luna,
vestida de negro.
Quedé pensativo,
un triste momento,
¡qué pena la vida!
¡qué triste silencio!.
IV
Allí bajo tierra,
quedó solo el muerto.
Con grandes sollozos,
las gentes volvieron.
Chirriaron las puertas
de oxidado hierro,
y solo en la noche,
quedó el cementerio.
Quedé meditando
del extraño duelo,
la vida, la muerte,
¡terrible misterio!.
V
Un reloj la vida,
la muerte, silencio,
un beso, suspiros,
y el adiós al muerto.
Poesía es la vida,
eterno es el sueño,
nos vamos un día,
a un destino incierto.
¿Existe la vida
más allá del tiempo?
Espero saberlo
cuando ya esté muerto.
VI
Allá en la otra vida,
frente al Juez Supremo,
¿qué has hecho me dijo
con austero gesto?
Me sentí inseguro,
me quedé perplejo,
y entonces yo supe,
que ya estaba muerto.
Recordé la tierra
y el féretro negro,
y la sorda mueca
del sepulturero.
VII
Era un día frío,
grisáceo era el cielo,
caía la lluvia
con un ritmo lento.
Yo cerré los ojos,
sentado en silencio.
Veía las sombras,
con su baile denso.
En un rinconcito
de mi estado etéreo,
una lucecita
brillaba por dentro.
VIII
Me vi hablando solo,
la vida y el tiempo.
Si todo se acaba,
si el fin era cierto.
El juez implacable,
y el reloj del tiempo,
rápido corría,
marcaba certero.
Pasado el otoño,
llegado el invierno,
la noche sombría,
y allá el cementerio.
IX
¿Amé yo en la vida?,
odiado silencio,
y allí bajo tierra,
solo, solo el muerto.
El juez que temía,
le llevaba dentro.
¿Qué has hecho en la vida?
Respondí con miedo.
Amor, lo he vivido,
que duele por dentro,
que es todo en la vida,
ahora comprendo.
X
Pensé que la vida,
un regalo bello,
es risa, alegría,
vivencias, anhelos.
Crueles destinos,
tristes cementerios,
y allí descansando,
esperan los muertos.
Pienso que en la vida,
que no todo es bello,
que sufres, que penas,
que te asola el viento.
XI
Lo que has sufrido,
refleja el espejo,
es mudo testigo
de lo que hayas hecho.
¡Oh maldita muerte!.
¡Qué destino incierto!.
En sólo un suspiro,
se apaga tu aliento.
Me han dejado solo,
aquí todo es negro.
No sé dónde estoy,
quizás esté muerto.
XII
Miré desde arriba,
la fosa en el suelo,
secos los arbustos
de aquel cementerio.
Una negra sombra
de un esbelto pino,
en el cementerio,
cruzaba el camino.
Me froté los ojos,
y miré por dentro,
de la oscura fosa,
del terreno yermo.
XIII
Desde la distancia,
miré el cementerio,
y allí bajo tierra,
¡no estaba mi cuerpo!
Pregunté a los pinos,
y a los otros muertos.
No me respondieron,
todo era silencio.
Me toqué la cara,
me mesé el cabello,
y con un suspiro,
desperté del sueño.
XIV
A veces la vida,
pasa como un sueño.
Oscura la noche,
y todo muy negro.
Ese Campo Santo,
aún lo recuerdo,
con sus nichos blancos,
y sus pinos negros.
Y en la negra fosa,
del yermo terreno,
espera la tierra,
espera el silencio.
A.R.M.
domingo, 5 de febrero de 2017
jueves, 2 de febrero de 2017
El gran salto.
Domingo 29 de enero. Casi las dos de la tarde. Suena el teléfono y veo que es mi buen amigo Paco Bordés. Intuyo por el tono de su voz algo tristona y no común cuando hablamos que algo ha ocurrido, un golpe más en la escala de supervivientes; es decir de los que quedamos de aquella época gloriosa. Con quejumbrosa voz me dice: - ha muerto Godoy -. En mi mente actúa mi memoria fotográfica y lo veo, lo veo sentado en su mesa-pupitre, a mi derecha en la fila paralela a la mía con su sonrisa y su lunar en el labio superior, sonrisa que ni la enfermedad consiguió borrar la última vez que nos vimos en Úbeda.
Excelente compañero y mejor amigo, siempre dispuesto en su calidad de externo para favorecer y aportar del exterior aquello que no podíamos comprar los internos. Recuerdo que yo fumaba "Bisonte" y él era el encargado de traérmelo junto con la colonia que como joven pimpollo solía ponerme los sábados y domingos.
Hemos perdido a Godoy, se va otro de los nuestros y sentimos un vacío no exento de temor porque el reloj del tiempo con sus implacables manecillas nos empuja, nos lleva al límite para que demos el gran salto; el gran viaje que nos lleve a las eternas praderas en las que el Sumo Hacedor tenga a bien en su infinita misericordia situarnos.
Queridos compañeros; la muerte no es el final, no es "le néant" sino el comienzo, la certeza de que con su macabra pero necesaria presencia nos abre a la vida.
En nombre de todos ¡ hasta pronto Diego !.
A.R.M.
Excelente compañero y mejor amigo, siempre dispuesto en su calidad de externo para favorecer y aportar del exterior aquello que no podíamos comprar los internos. Recuerdo que yo fumaba "Bisonte" y él era el encargado de traérmelo junto con la colonia que como joven pimpollo solía ponerme los sábados y domingos.
Hemos perdido a Godoy, se va otro de los nuestros y sentimos un vacío no exento de temor porque el reloj del tiempo con sus implacables manecillas nos empuja, nos lleva al límite para que demos el gran salto; el gran viaje que nos lleve a las eternas praderas en las que el Sumo Hacedor tenga a bien en su infinita misericordia situarnos.
Queridos compañeros; la muerte no es el final, no es "le néant" sino el comienzo, la certeza de que con su macabra pero necesaria presencia nos abre a la vida.
En nombre de todos ¡ hasta pronto Diego !.
A.R.M.
miércoles, 12 de octubre de 2016
¡Hasta pronto Julio!
El domingo día cuatro de septiembre, por la mañana, yo no esperaba ninguna llamada. De pronto sonó el teléfono. Pensé en Serrano Portal y por asociación en Tarragó. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y pensé: otro amigo que se va. No me engañó mi intuición y efectivamente Portal me dijo: Julio ha muerto. Durante un instante recordé su figura, su gracejo, su vitalidad, a la que la cruel Parca había destruido, y por encima de todo su amistad sin recovecos y dispuesta al sacrificio en honor a ella.
Fuimos compañeros y amigos. Miles de tropelías llevaban nuestra firma y en muchas ocasiones éramos los responsables de los dolores de cabeza de D. Bernardo, de D.Agustín, de D. Eduardo Navarro, del legionario P. Nieto y del justiciero García Mauriño. Formábamos una especie de clan, unidos por una amistad inquebrantable.
Gran deportista, dotado de enormes facultades físicas, fue seleccionado junto con Garrido Romero y Ramírez Mena para representar a Jaén en el Campeonato Nacional de Campo a Través celebrado en Madrid en mayo del cincuenta y ocho. No ganamos, pero como dijo Coubertin: "lo importante es participar". Recuerdo su frase cuando corríamos coco con codo:"mira Ramírez como corren, parece que tiran de ellos con una cuerda". Jamás olvidaré al fiel servidor y al mismo tiempo desafiante del Marqués de Zafrilla que en aquella comedia picaresca "Dos golfos afortunados" protagonizamos.
Tu vida fue, y creo firmemente en ello, una continua lucha en busca de la verdad; un canto a la amistad que nuestra sociedad basada en la rentabilidad y el capitalismo salvaje y despojada de lo humano negaba.
Hemos perdido a uno de los nuestros y nos duele, nos duele el alma y nos rebelamos ante el por qué de esta supuesta injusticia. Pero debemos reflexionar sobre este hecho dramático que nos atañe a todos como el hecho más importante de nuestra vida en el que antes o después seremos protagonistas.
Nos duele tu muerte, hemos perdido un trozo de nuestro pasado que se nos va al "Infinito". En el próximo encuentro en Úbeda, sentiremos tu ausencia y nos invadirá la tristeza, pero también la firme certeza de que si la vida es examen, es prueba, tú te habrás ido de ella con el deber cumplido.
Nos acercamos al final, al que ya vemos en lontananza, es por eso por lo que no te digo ¡adiós!; sino ¡hasta pronto Julio!
A.R.M.
Fuimos compañeros y amigos. Miles de tropelías llevaban nuestra firma y en muchas ocasiones éramos los responsables de los dolores de cabeza de D. Bernardo, de D.Agustín, de D. Eduardo Navarro, del legionario P. Nieto y del justiciero García Mauriño. Formábamos una especie de clan, unidos por una amistad inquebrantable.
Gran deportista, dotado de enormes facultades físicas, fue seleccionado junto con Garrido Romero y Ramírez Mena para representar a Jaén en el Campeonato Nacional de Campo a Través celebrado en Madrid en mayo del cincuenta y ocho. No ganamos, pero como dijo Coubertin: "lo importante es participar". Recuerdo su frase cuando corríamos coco con codo:"mira Ramírez como corren, parece que tiran de ellos con una cuerda". Jamás olvidaré al fiel servidor y al mismo tiempo desafiante del Marqués de Zafrilla que en aquella comedia picaresca "Dos golfos afortunados" protagonizamos.
Tu vida fue, y creo firmemente en ello, una continua lucha en busca de la verdad; un canto a la amistad que nuestra sociedad basada en la rentabilidad y el capitalismo salvaje y despojada de lo humano negaba.
Hemos perdido a uno de los nuestros y nos duele, nos duele el alma y nos rebelamos ante el por qué de esta supuesta injusticia. Pero debemos reflexionar sobre este hecho dramático que nos atañe a todos como el hecho más importante de nuestra vida en el que antes o después seremos protagonistas.
Nos duele tu muerte, hemos perdido un trozo de nuestro pasado que se nos va al "Infinito". En el próximo encuentro en Úbeda, sentiremos tu ausencia y nos invadirá la tristeza, pero también la firme certeza de que si la vida es examen, es prueba, tú te habrás ido de ella con el deber cumplido.
Nos acercamos al final, al que ya vemos en lontananza, es por eso por lo que no te digo ¡adiós!; sino ¡hasta pronto Julio!
A.R.M.
lunes, 10 de octubre de 2016
En busca de la fe perdida.
Desde los albores de la humanidad, todas las sociedades por muy primitivas que fueran se amparaban en la capacidad de uno de sus miembros, al que reconocían como líder, de agrupar, de reunir en torno a él al resto del clan, de la tribu y por consecuencia al resto de la sociedad que reconocía en él las cualidades necesarias para hacer de la convivencia un derecho y un deber mediante unas reglas de comportamiento que todos deberían cumplir, empezando por el propio líder y su consejo de sabios.
Pero las sociedades, nacen, crecen y se desarrollan y como consecuencia aparecen nuevas ideas, nuevas formas de vida, de convivencia, de intercambio, en los que la palabra, la discusión y el posible consenso, hacen que aparezca la Democracia como símbolo de entenderse, de adaptarse y de llevar a cabo lo que la sociedad pide y necesita y que en nuestro querido País, los líderes elegidos por el pueblo, no han comprendido o no les interesa comprender.
Hemos pasado del "abuso de autoridad - poder" al de "abuso de poder - corrupción" y parece que nuestra inmadura sociedad lo tolera con el clásico "y tú más" en el que el bipartidismo asentaba sus posaderas en cómodos sillones que parecían inamovibles. Pero he aquí que como consecuencia de la ceguera de algunos, aparece a la izquierda de la izquierda un sistema de régimen asambleario que puede destrozar los sillones predestinados. Uno de ellos de rancias y amargas telarañas se mantiene inalterable como un canto a la sociedad que él representa: monolítica y alienada y en la que el fin que no es otro que el poder, justifica los medios para alcanzarlo.
Es cierto que la crisis en el PSOE puede revolucionar al partido. Pero no es una crisis ideológica ni de liderazgo basada en un cambio de ideas; sino de una desconexión de la sociedad a la que debían representar según sus valores de progreso.
Renovarse o morir, es una advertencia, un aviso a navegantes de la sociedad a la que el bipartidismo dirigía con mano férrea. Asistimos a un nuevo concepto, unas nuevas formas dentro de la "evolución de la sociedad" y creo firmemente que sólo podrán sobrevivir, no los más listos ni los más inteligentes, sino aquellos partidos que tengan la capacidad para adaptarse a los cambios. Esa será la clave en la que los partidos, sin renunciar a su ideología podrán perpetuarse. En caso contrario desaparecerán y solo dejaran a su paso por la historia ¡un monumento a la idiotez!.
Creo que el papel de la Socialdemocracia en la sociedad, es el de parar los cambios y movimientos revolucionarios de la Comuna que nació en la Puerta del Sol. Pero para competir con ella. ahora convertida en partido político situado a su izquierda, ya no sabe qué hacer. La discusión derecha-izquierda ya no existe y el cómodo reparto de poder con el PP es causa y tema de discusión y por lo tanto de división o fraccionamiento.
Es cierto que todo poder desgasta. Pero si los partidos de centro-izquierda lo ejercen renunciando a su ADN, a los principios de igualdad y de justicia que son su razón de ser, dejan la puerta abierta para que todo tipo de virus invadan la sociedad.
Llegamos a la "lógica de la ilusión". No es una doctrina de la probabilidad ya que esta puede conseguirse y por lo tanto es verdad. Puede ser defectuoso su conocimiento. Ni la verdad ni la ilusión se hallan en el objeto sino en la sociedad. En el juicio sobre ella razonado y por consecuencia, actuar con conocimiento de causa.
En la sociedad, a veces es preferible morir de pie para más tarde renacer, antes que perpetuarse para vivir de rodillas.
"To be or not to be, that is the question"
A.R.M.
Sociólogo
Pero las sociedades, nacen, crecen y se desarrollan y como consecuencia aparecen nuevas ideas, nuevas formas de vida, de convivencia, de intercambio, en los que la palabra, la discusión y el posible consenso, hacen que aparezca la Democracia como símbolo de entenderse, de adaptarse y de llevar a cabo lo que la sociedad pide y necesita y que en nuestro querido País, los líderes elegidos por el pueblo, no han comprendido o no les interesa comprender.
Hemos pasado del "abuso de autoridad - poder" al de "abuso de poder - corrupción" y parece que nuestra inmadura sociedad lo tolera con el clásico "y tú más" en el que el bipartidismo asentaba sus posaderas en cómodos sillones que parecían inamovibles. Pero he aquí que como consecuencia de la ceguera de algunos, aparece a la izquierda de la izquierda un sistema de régimen asambleario que puede destrozar los sillones predestinados. Uno de ellos de rancias y amargas telarañas se mantiene inalterable como un canto a la sociedad que él representa: monolítica y alienada y en la que el fin que no es otro que el poder, justifica los medios para alcanzarlo.
Es cierto que la crisis en el PSOE puede revolucionar al partido. Pero no es una crisis ideológica ni de liderazgo basada en un cambio de ideas; sino de una desconexión de la sociedad a la que debían representar según sus valores de progreso.
Renovarse o morir, es una advertencia, un aviso a navegantes de la sociedad a la que el bipartidismo dirigía con mano férrea. Asistimos a un nuevo concepto, unas nuevas formas dentro de la "evolución de la sociedad" y creo firmemente que sólo podrán sobrevivir, no los más listos ni los más inteligentes, sino aquellos partidos que tengan la capacidad para adaptarse a los cambios. Esa será la clave en la que los partidos, sin renunciar a su ideología podrán perpetuarse. En caso contrario desaparecerán y solo dejaran a su paso por la historia ¡un monumento a la idiotez!.
Creo que el papel de la Socialdemocracia en la sociedad, es el de parar los cambios y movimientos revolucionarios de la Comuna que nació en la Puerta del Sol. Pero para competir con ella. ahora convertida en partido político situado a su izquierda, ya no sabe qué hacer. La discusión derecha-izquierda ya no existe y el cómodo reparto de poder con el PP es causa y tema de discusión y por lo tanto de división o fraccionamiento.
Es cierto que todo poder desgasta. Pero si los partidos de centro-izquierda lo ejercen renunciando a su ADN, a los principios de igualdad y de justicia que son su razón de ser, dejan la puerta abierta para que todo tipo de virus invadan la sociedad.
Llegamos a la "lógica de la ilusión". No es una doctrina de la probabilidad ya que esta puede conseguirse y por lo tanto es verdad. Puede ser defectuoso su conocimiento. Ni la verdad ni la ilusión se hallan en el objeto sino en la sociedad. En el juicio sobre ella razonado y por consecuencia, actuar con conocimiento de causa.
En la sociedad, a veces es preferible morir de pie para más tarde renacer, antes que perpetuarse para vivir de rodillas.
"To be or not to be, that is the question"
A.R.M.
Sociólogo
lunes, 1 de agosto de 2016
Asalto en la sierra.
Asaltaron la calesa,
de la duquesa en el campo.
Eran los siete bandidos,
por picoletos buscados.
Pide auxilio la duquesa,
sus alhajas le han robado,
y camino de la sierra,
al galope se han marchado.
El capitán de la banda,
un bandolero serrano,
de verde viste casaca,
trabuco lleva en la mano.
Rostro moreno, con barba,
ojos de negro afilados,
lleva navaja en la faja,
y monta negro caballo.
Han llegado los civiles,
mosquetones a la espalda,
y en pos de los "siete niños".
hacia la sierra cabalgan.
La sierra altiva, orgullosa,
tajos profundos que espantan,
picachos cual centinelas,
a los bandoleros guardan.
Por los estrechos senderos,
cantos rodados y piedras,
un Sol ardiente, de fuego,
abrasa toda la sierra.
Al galope los civiles,
al galope tras sus huellas,
por los angostos senderos,
que conducen a la sierra.
Preguntan a los caseros,
la tarde, la noche cierra,
y la Luna esplendorosa,
por los bandoleros vela.
Un relincho de caballo,
a los bandidos alerta.
Negros tricornios asoman,
y suben por las laderas.
Disparan los mosquetones,
con trabucos la defensa,
y un alto a la guardia civil,
se dispersa por la sierra.
Hay una Luna serrana,
que viste toquilla negra,
que llora su desconsuelo,
entre picachos y peñas.
A.R.M.
de la duquesa en el campo.
Eran los siete bandidos,
por picoletos buscados.
Pide auxilio la duquesa,
sus alhajas le han robado,
y camino de la sierra,
al galope se han marchado.
El capitán de la banda,
un bandolero serrano,
de verde viste casaca,
trabuco lleva en la mano.
Rostro moreno, con barba,
ojos de negro afilados,
lleva navaja en la faja,
y monta negro caballo.
Han llegado los civiles,
mosquetones a la espalda,
y en pos de los "siete niños".
hacia la sierra cabalgan.
La sierra altiva, orgullosa,
tajos profundos que espantan,
picachos cual centinelas,
a los bandoleros guardan.
Por los estrechos senderos,
cantos rodados y piedras,
un Sol ardiente, de fuego,
abrasa toda la sierra.
Al galope los civiles,
al galope tras sus huellas,
por los angostos senderos,
que conducen a la sierra.
Preguntan a los caseros,
la tarde, la noche cierra,
y la Luna esplendorosa,
por los bandoleros vela.
Un relincho de caballo,
a los bandidos alerta.
Negros tricornios asoman,
y suben por las laderas.
Disparan los mosquetones,
con trabucos la defensa,
y un alto a la guardia civil,
se dispersa por la sierra.
Hay una Luna serrana,
que viste toquilla negra,
que llora su desconsuelo,
entre picachos y peñas.
A.R.M.
jueves, 28 de julio de 2016
Callejuela.
En la estrecha callejuela,
tiene la niña una reja.
Una reja que de amores,
la niña suspiros deja.
Arde su pecho en la noche,
por deseos que no cesan,
y en la penumbra cercana,
negros ojos la cortejan.
Como la Luna en la noche,
toda enmarcada de estrellas,
luce la moza su manto,
y sus aires de doncella.
Secretos el viento acoge,
y en volandas se los lleva.
Se nublan los negros ojos,
en la estrecha callejuela.
Suspira el mozo en la sombra,
y de amores él se queja.
No olvides niña que yo,
de amores sufro en tu reja.
Por un amor escondido,
hay cien amores que velan.
Esperan que el viento traiga,
secretos que amores dejan.
Sueña el galán en la calle,
en la estrecha callejuela,
en ese amor imposible,
de la niña tras la reja.
Como la llama que quema,
que asola, que nada deja,
siente en su pecho un desgarro,
del negado amor se queja.
A.R.M.
tiene la niña una reja.
Una reja que de amores,
la niña suspiros deja.
Arde su pecho en la noche,
por deseos que no cesan,
y en la penumbra cercana,
negros ojos la cortejan.
Como la Luna en la noche,
toda enmarcada de estrellas,
luce la moza su manto,
y sus aires de doncella.
Secretos el viento acoge,
y en volandas se los lleva.
Se nublan los negros ojos,
en la estrecha callejuela.
Suspira el mozo en la sombra,
y de amores él se queja.
No olvides niña que yo,
de amores sufro en tu reja.
Por un amor escondido,
hay cien amores que velan.
Esperan que el viento traiga,
secretos que amores dejan.
Sueña el galán en la calle,
en la estrecha callejuela,
en ese amor imposible,
de la niña tras la reja.
Como la llama que quema,
que asola, que nada deja,
siente en su pecho un desgarro,
del negado amor se queja.
A.R.M.
lunes, 18 de julio de 2016
En recuerdo del viajero.
La lluvia caía con lento compás,
sonaba el reloj, el cuco cantaba,
tras los cristales, la vieja ventana,
estaba la mesa desvencijada.
Rompía el silencio en la vieja casa,
crujido de tablas, viejas, cansadas.
Qué triste la tarde en la vieja casa,
desconchados techos con telarañas.
La rota silla, en la esquina descansa,
y el mudo silencio a la paz engaña.
Triste la vida si no tienes casa,
si tú de la vida no esperas nada.
He visto silencios, tristeza de almas
sinuosos caminos sin esperanza,
y la paz no llega, la noche avanza.
Veo al caminante salir de casa,
nubes muy negras, allá en lontananza,
y entre las peñas el viajero avanza.
No tiene miedo, ya no tiene nada,
tristes recuerdos de la vieja casa,
la España de antaño, la rancia España,
amores perdidos empañan su alma.
Vivencias, recuerdos sobre la espalda,
y ya moribundo cruza la "raya".
Del viajero, el sendero no es eterno,
ni tampoco su azaroso camino.
En su alma, sólo recuerdos, tristeza,
de un gran amor, de amoríos perdidos.
Sueña con esa sevillana casa,
y el dejado jardín desatendido.
Árboles verdes, de espinas caminos,
desea la muerte en su amarga vida,
no escucha su alma semidormida.
Trechos cruzados, esquivos destinos,
nos deja el poeta en años vividos,
y tras de la "raya" encuentra su sino.
Al otro lado de su ingrata patria,
cuando el terrible camino acortaba,
la tierra de un pequeño cementerio,
allí, debajo de una losa blanca,
en amargas soledades del tiempo,
permanezca "a jamais" en su tumba blanca.
A.R.M.
martes, 12 de julio de 2016
Romance del walí almohade Abú Akil.
Un sollozo contenido,
brota del pecho de Akil,
y con mano temblorosa,
traza recuerdos sin fin.
Una nieblina en sus ojos,
en él denota un sufrir.
Un extraño sentimiento,
que no puede compartir.
Una pregunta le hace,
a su pluma de marfil,
¡por qué tan cruel destino,
me ha correspondido a mi?
Recuerda sus correrías
de niño por el jardín.
Las risas de las princesas.
Era en su mundo feliz.
Fui educado por sabios,
entre mil velos crecí,
y en la ciudad bien amada,
yo fui nombrado walí.
Fui justo en mis decisiones,
al Corán obedecí.
Goberné con sabio tacto,
y a las gentes comprendí.
La ciudad que yo gobierno,
tiene riquezas sin fin.
Canta el agua cuando riega,
las huertas que tiene mil.
Olivos cual centinelas,
tras las murallas cien mil,
siembran de plata sus tierras,
oro rezuman sin fin.
Gigantes desafiantes,
torres con grandes murallas,
que defiendes la ciudad,
se yerguen aquí y allá.
Viven las tres religiones,
gozan de gran bienestar,
los judíos y cristianos,
musulmanes y demás.
Llora Akil en la penumbra,
el Sol se ha marchado ya,
solo. en la noche tranquila,
acercado se ha al ventanal.
Con una triste sonrisa,
se dirige a las estrellas,
con amargura profunda,
con una infinita pena.
Ha consultado a los sabios,
los adivinos desvelan,
que una terrible desgracia,
acecha desde Baeza.
Ha caído la ciudad,
se ha rendido a los cristianos,
muchas gentes han huido,
y a Ubbada se han marchado.
Ante la terrible nueva,
del rudo avance cristiano,
Akil desde las almenas,
ve el campamento cercano.
Tiene tres mil cimitarras,
y casi tres mil lanceros.
Imponentes sus murallas,
para defender al pueblo.
El cristiano rey Fernando,
envía sus emisarios.
Llevan preciosa armadura,
y aportan negros presagios.
Que se rinda la ciudad,
y con ella sus soldados,
sus riquezas y arsenales,
todos serán confiscados.
Dicen que soy extranjero,
que he usurpado sus campos,
las tierras de sus mayores,
las tierras de los cristianos.
Akil responde sereno,
a los altivos cristianos,
decidme señores míos,
¿quién ha labrado sus campos?
¿Quién gobernó con prudencia,
y los trató como hermanos,
respetó sus religiones,
y fui por ellos amado?
Me tenéis por extranjero,
porque yo no soy cristiano,
pero también tengo un dios,
lo mismo que tú cristiano.
¿Acaso nativos sois,
o visigodos venidos,
o herederos de romanos,
en este solar nacidos?
No juzguéis por extranjeros,
en este crisol hispano,
cuna de razas mezcladas,
que tiempos ha se asentaron.
Al rey Fernando decidle,
que yo también he nacido,
en este solar de ensueño,
de Allah terreno bendito.
Antepasados,los tengo,
en este solar hispano,
ochocientos años ha,
que aquí ellos se asentaron
Callan los tres caballeros,
y no saben qué decir.
Mudos se quedan de asombro,
con las respuestas de Akil.
Un documento le entregan,
con reales condiciones.
Se ha de rendir la ciudad,
con todos sus moradores.
Asediarán la ciudad,
no llegarán provisiones,
morirán sus ciudadanos,
con mil hambrunas y horrores.
Llama Akil a su consejo,
expone las condiciones,
y el plazo que el rey Fernando,
respeta sus condiciones.
No quiere rendirse Akil,
y no pierde la esperanza,
de que tropas nazaríes,
la socorran y no caiga.
De la cercana Baeza,
ya bastión de los cristianos,
llamas de horror se divisan,
ya le han quemado sus campos.
Suenan tambores de guerra,
Ubbada queda cercada,
si los socorros no llegan,
tendrá que rendir la plaza.
Escasea la comida,
sedientos los ciudadanos,
gritos de horror en las calles,
gran temor a los cristianos.
Una bandera en la torre,
la más alta del palacio,
pide tregua al otro bando,
y salen los emisarios.
En la tomada Baeza,
los recibe el rey Fernando,
y con solemnes palabras,
corto plazo les ha dado.
No destruiré sus murallas,
ni cernaré sus cabezas,
si con dignidad y honor,
entregas la fortaleza.
No asolaré la ciudad,
respeto a los ciudadanos,
respeto a su religión,
si se rinden de inmediato.
Escucha Akil en silencio,
no quiere muertos hermanos,
y quiere que siga en pie,
la ciudad que tanto ha amado.
De negro velo tristeza,
se le han velado los ojos,
y con dolor muy profundo,
firma caído de hinojos.
A caballo y en silencio,
cruza la sierra cercana,
Úbeda se queda atrás,
la ciudad tan bien amada.
Marcha al frente de unos pocos,
montando negro caballo,
y a los designios de Allah,
Akil se ha encomendado.
No sabe lo que le espera,
un sollozo se le escapa,
pero con mirada altiva,
se encamina hacia Granada.
A.R.M.
brota del pecho de Akil,
y con mano temblorosa,
traza recuerdos sin fin.
Una nieblina en sus ojos,
en él denota un sufrir.
Un extraño sentimiento,
que no puede compartir.
Una pregunta le hace,
a su pluma de marfil,
¡por qué tan cruel destino,
me ha correspondido a mi?
Recuerda sus correrías
de niño por el jardín.
Las risas de las princesas.
Era en su mundo feliz.
Fui educado por sabios,
entre mil velos crecí,
y en la ciudad bien amada,
yo fui nombrado walí.
Fui justo en mis decisiones,
al Corán obedecí.
Goberné con sabio tacto,
y a las gentes comprendí.
La ciudad que yo gobierno,
tiene riquezas sin fin.
Canta el agua cuando riega,
las huertas que tiene mil.
Olivos cual centinelas,
tras las murallas cien mil,
siembran de plata sus tierras,
oro rezuman sin fin.
Gigantes desafiantes,
torres con grandes murallas,
que defiendes la ciudad,
se yerguen aquí y allá.
Viven las tres religiones,
gozan de gran bienestar,
los judíos y cristianos,
musulmanes y demás.
Llora Akil en la penumbra,
el Sol se ha marchado ya,
solo. en la noche tranquila,
acercado se ha al ventanal.
Con una triste sonrisa,
se dirige a las estrellas,
con amargura profunda,
con una infinita pena.
Ha consultado a los sabios,
los adivinos desvelan,
que una terrible desgracia,
acecha desde Baeza.
Ha caído la ciudad,
se ha rendido a los cristianos,
muchas gentes han huido,
y a Ubbada se han marchado.
Ante la terrible nueva,
del rudo avance cristiano,
Akil desde las almenas,
ve el campamento cercano.
Tiene tres mil cimitarras,
y casi tres mil lanceros.
Imponentes sus murallas,
para defender al pueblo.
El cristiano rey Fernando,
envía sus emisarios.
Llevan preciosa armadura,
y aportan negros presagios.
Que se rinda la ciudad,
y con ella sus soldados,
sus riquezas y arsenales,
todos serán confiscados.
Dicen que soy extranjero,
que he usurpado sus campos,
las tierras de sus mayores,
las tierras de los cristianos.
Akil responde sereno,
a los altivos cristianos,
decidme señores míos,
¿quién ha labrado sus campos?
¿Quién gobernó con prudencia,
y los trató como hermanos,
respetó sus religiones,
y fui por ellos amado?
Me tenéis por extranjero,
porque yo no soy cristiano,
pero también tengo un dios,
lo mismo que tú cristiano.
¿Acaso nativos sois,
o visigodos venidos,
o herederos de romanos,
en este solar nacidos?
No juzguéis por extranjeros,
en este crisol hispano,
cuna de razas mezcladas,
que tiempos ha se asentaron.
Al rey Fernando decidle,
que yo también he nacido,
en este solar de ensueño,
de Allah terreno bendito.
Antepasados,los tengo,
en este solar hispano,
ochocientos años ha,
que aquí ellos se asentaron
Callan los tres caballeros,
y no saben qué decir.
Mudos se quedan de asombro,
con las respuestas de Akil.
Un documento le entregan,
con reales condiciones.
Se ha de rendir la ciudad,
con todos sus moradores.
Asediarán la ciudad,
no llegarán provisiones,
morirán sus ciudadanos,
con mil hambrunas y horrores.
Llama Akil a su consejo,
expone las condiciones,
y el plazo que el rey Fernando,
respeta sus condiciones.
No quiere rendirse Akil,
y no pierde la esperanza,
de que tropas nazaríes,
la socorran y no caiga.
De la cercana Baeza,
ya bastión de los cristianos,
llamas de horror se divisan,
ya le han quemado sus campos.
Suenan tambores de guerra,
Ubbada queda cercada,
si los socorros no llegan,
tendrá que rendir la plaza.
Escasea la comida,
sedientos los ciudadanos,
gritos de horror en las calles,
gran temor a los cristianos.
Una bandera en la torre,
la más alta del palacio,
pide tregua al otro bando,
y salen los emisarios.
En la tomada Baeza,
los recibe el rey Fernando,
y con solemnes palabras,
corto plazo les ha dado.
No destruiré sus murallas,
ni cernaré sus cabezas,
si con dignidad y honor,
entregas la fortaleza.
No asolaré la ciudad,
respeto a los ciudadanos,
respeto a su religión,
si se rinden de inmediato.
Escucha Akil en silencio,
no quiere muertos hermanos,
y quiere que siga en pie,
la ciudad que tanto ha amado.
De negro velo tristeza,
se le han velado los ojos,
y con dolor muy profundo,
firma caído de hinojos.
A caballo y en silencio,
cruza la sierra cercana,
Úbeda se queda atrás,
la ciudad tan bien amada.
Marcha al frente de unos pocos,
montando negro caballo,
y a los designios de Allah,
Akil se ha encomendado.
No sabe lo que le espera,
un sollozo se le escapa,
pero con mirada altiva,
se encamina hacia Granada.
A.R.M.
domingo, 3 de julio de 2016
La Europa soñada.
He salido de paseo,
con deseos de soñar.
El sueño te lleva lejos,
y es difícil regresar.
He traspasado fronteras,
y he llegado a caminar,
buscando paz y sosiego,
y no lo pude encontrar.
Crucé el mar con la esperanza,
tierra de asilo encontrar.
Salí de la guerra huyendo,
dejando mi Tierra atrás.
Cierra sus puertas Europa,
y ya no me deja entrar.
Gritos de angustia se escuchan,
mientras mueren en el mar.
La Europa de mercaderes,
de las riquezas, del oro,
la que el asilo promete,
y luego lo olvida todo.
La que calla su conciencia,
dinero dándole a otro,
son unos euros manchados,
con la miseria del otro.
Con el hambre en sus semblantes,
llegan cordones humanos,
entre agua, frío y cieno,
su alma rota, caminando.
Una ilusión les movía,
y la libertad soñada.
Sola se queda su vida,
entre perros y alambradas.
A.R.M.
con deseos de soñar.
El sueño te lleva lejos,
y es difícil regresar.
He traspasado fronteras,
y he llegado a caminar,
buscando paz y sosiego,
y no lo pude encontrar.
Crucé el mar con la esperanza,
tierra de asilo encontrar.
Salí de la guerra huyendo,
dejando mi Tierra atrás.
Cierra sus puertas Europa,
y ya no me deja entrar.
Gritos de angustia se escuchan,
mientras mueren en el mar.
La Europa de mercaderes,
de las riquezas, del oro,
la que el asilo promete,
y luego lo olvida todo.
La que calla su conciencia,
dinero dándole a otro,
son unos euros manchados,
con la miseria del otro.
Con el hambre en sus semblantes,
llegan cordones humanos,
entre agua, frío y cieno,
su alma rota, caminando.
Una ilusión les movía,
y la libertad soñada.
Sola se queda su vida,
entre perros y alambradas.
A.R.M.
Bella vejez.
Ayer la vi por la calle,
era bella la ancianita.
Pelo blanco recogido,
en moño con redecilla.
Caminaba lentamente,
muy lentamente, sin prisa.
En su azulada mirada,
sopla la marina brisa.
Su cara como la seda,
aunque las tenues arrugas,
su amable rostro surcaban,
su gran belleza marchita
Viste de negro la dama,
y una velada sonrisa,
desvela que tiene pena,
en su dulzura infinita.
La edad maldito testigo,
la dejó sola en la vida.
Recorre triste el camino,
en la sociedad, perdida.
No pide auxilio la dama,
sola recorre la vida,
y una lágrima traidora,
por su rostro se desliza.
A.R.M.
era bella la ancianita.
Pelo blanco recogido,
en moño con redecilla.
Caminaba lentamente,
muy lentamente, sin prisa.
En su azulada mirada,
sopla la marina brisa.
Su cara como la seda,
aunque las tenues arrugas,
su amable rostro surcaban,
su gran belleza marchita
Viste de negro la dama,
y una velada sonrisa,
desvela que tiene pena,
en su dulzura infinita.
La edad maldito testigo,
la dejó sola en la vida.
Recorre triste el camino,
en la sociedad, perdida.
No pide auxilio la dama,
sola recorre la vida,
y una lágrima traidora,
por su rostro se desliza.
A.R.M.
domingo, 5 de junio de 2016
Al pasado, al presente y al futuro.
Como otros años, me toca decir adiós; un hasta luego y por qué no, un paso a la juventud y no a la senectud que nos devuelva felices y contentos al hogar al que regresamos.
No sé si en las próximas décadas me tocará de nuevo hacerlo, a no ser que como "Fausto" llegue a un acuerdo y como antes dije, ¡de paso a la juventud!.
Pero no os quiero dejar marchar sin tocar la fibra sensible; sin que llevéis grabado el recuerdo de lo que fue, es y queremos que siga siendo la SAFA.
Entre lomas onduladas,emerge una gran ciudad.
Úbeda tiene por nombre
y una historia por contar.
Andalucía se moria,
la guerra con su crueldad,
quemado había sus campos,
y a sus gentes sin piedad.
Los grandes terratenientes,
señores de espuela y bota,
caciques explotadores,
de las gentes de sus zonas.
Una "legión" se levanta,
se rebela en buena hora,
un estandarte resurge,
en la Ciudad de la Loma.
Con furia, de sus entrañas,
con fuerza liberadora,
de Jesús la Compañía,
nace la SAFA que arrolla.
Hijos fuimos en su seno,
vivimos heroicas horas,
y el espíritu cruzado,
fue la bandera que añora.
De allí salimos un día,
de la vida esperanzados,
portábamos un bagaje,
por su espíritu marcados.
Fuiste testigo en las vidas,
de esos niños que educados,
llevaron el estandarte,
de la SAFA inmaculado.
Salimos como soldados,
llevamos la buena nueva,
que nos imprimió la SAFA,
para recorrer la senda.
Hoy, ya de vuelta de todo,
de triunfos y de fracasos,
aquellos niños de entonces,
de nuevo somos soldados.
Cierto que tenemos canas,
algunos, ya se han marchado,
pero seguimos en marcha,
por el camino trazado.
En la cara, las arrugas,
los años dejan secuelas,
son las medallas del tiempo,
son cicatrices de guerra.
Patrimonio de un pasado,
glorioso acontecimiento,
de aquello que fue fundado,
y que perdura en el tiempo.
Un miedo nos atenaza,
y por eso aquí reunidos,
nuestro orgullo de safistas,
no quedará en el olvido.
Que la Gran Familia SAFA,
no se aparte del camino,
que su Espíritu no muera,
que jamás sea omitido.
Que no tiemblen tus murallas,
que tu Solar sea sagrado,
que tus antiguos alumnos,
sean siempre tus cruzados.
¡Qué bellos setenta y cinco!
de una Andaluza Señora,
faro, luz de Andalucía,
tu gran familia te añora.
A.R.M.
miércoles, 1 de junio de 2016
Amores de muerte.
Gritos suenan en la noche,
era una noche de abril.
Sueña un amor la gitana,
que no la deja dormir.
Solo tiene dieciocho,
y en su cuerpo de marfil,
belleza sin par no ha visto,
ningún gitano cañí.
Pelo de negro azabache,
y una mirada sin fin,
luce al mundo la chiquilla,
en las mañanas de abril.
Celoso de su hermosura,
una mirada viril,
la sigue por donde vaya,
de la calle hasta el pensil.
Sabedora de su encanto,
y de su cuerpo gentil,
con garbo luce la niña,
su donaire, su postín.
No te enamores gitano,
esa diosa no es para ti.
No la cortes, no la arranques,
la rosa del mes de abril.
Muerto de celos no vive,
herido en su loco amor,
su calenturienta mente,
a navajazos mató.
¡Ay niña yo te quería!,
pero mi orgullo y mi honor,
mi mente ciega nublaron,
y lavé mi deshonor.
Cuando los gallos cantaron,
su himno a la madrugada,
se apagaron para siempre,
tus suspiros de gitana.
Ya llegaron los "civiles",
cuando la luna descansa,
y con esposas de acero,
al "Estirao" maniatan.
Maldito seas gitano,
gritan del "Clan de la luna".
Por qué cortaste la flor,
por qué truncaste su vida.
Negras rejas en la celda,
tricornios negros vigilan.
Que no se escape el "calé",
allí dejará su vida.
A.R.M.
era una noche de abril.
Sueña un amor la gitana,
que no la deja dormir.
Solo tiene dieciocho,
y en su cuerpo de marfil,
belleza sin par no ha visto,
ningún gitano cañí.
Pelo de negro azabache,
y una mirada sin fin,
luce al mundo la chiquilla,
en las mañanas de abril.
Celoso de su hermosura,
una mirada viril,
la sigue por donde vaya,
de la calle hasta el pensil.
Sabedora de su encanto,
y de su cuerpo gentil,
con garbo luce la niña,
su donaire, su postín.
No te enamores gitano,
esa diosa no es para ti.
No la cortes, no la arranques,
la rosa del mes de abril.
Muerto de celos no vive,
herido en su loco amor,
su calenturienta mente,
a navajazos mató.
¡Ay niña yo te quería!,
pero mi orgullo y mi honor,
mi mente ciega nublaron,
y lavé mi deshonor.
Cuando los gallos cantaron,
su himno a la madrugada,
se apagaron para siempre,
tus suspiros de gitana.
Ya llegaron los "civiles",
cuando la luna descansa,
y con esposas de acero,
al "Estirao" maniatan.
Maldito seas gitano,
gritan del "Clan de la luna".
Por qué cortaste la flor,
por qué truncaste su vida.
Negras rejas en la celda,
tricornios negros vigilan.
Que no se escape el "calé",
allí dejará su vida.
A.R.M.
lunes, 30 de mayo de 2016
Embrujo serrano.
La conocí por la noche,
a la luz de las estrellas,
la enlacé por la cintura,
al caminar por la senda.
Se estremeció su cintura,
temblorosa cual gacela,
mi mano se deslizó,
por una húmeda pradera.
En silencio, mil caricias,
ahogué los gemidos de ella,
y allí, en la yerba del río,
yo me acosté junto a ella.
Sus bellas piernas cubría,
una corta falda negra,
y sus pechos traslucía,
bonita blusa de seda.
Un delicioso perfume,
la envolvía a toda ella,
y como mozo serrano,
yo la amé junto a la cerca.
Sus pechos como alabastro,
con el frío de la sierra,
enhiestos como picachos,
sus cimas de negras perlas.
Su vientre de terciopelo,
con caracoles de seda,
como dunas del desierto,
onduladas y sedientas.
Nos amamos locamente,
en noche de primavera,
y la luna fue testigo,
de lo que allí aconteciera.
A.R.M.
a la luz de las estrellas,
la enlacé por la cintura,
al caminar por la senda.
Se estremeció su cintura,
temblorosa cual gacela,
mi mano se deslizó,
por una húmeda pradera.
En silencio, mil caricias,
ahogué los gemidos de ella,
y allí, en la yerba del río,
yo me acosté junto a ella.
Sus bellas piernas cubría,
una corta falda negra,
y sus pechos traslucía,
bonita blusa de seda.
Un delicioso perfume,
la envolvía a toda ella,
y como mozo serrano,
yo la amé junto a la cerca.
Sus pechos como alabastro,
con el frío de la sierra,
enhiestos como picachos,
sus cimas de negras perlas.
Su vientre de terciopelo,
con caracoles de seda,
como dunas del desierto,
onduladas y sedientas.
Nos amamos locamente,
en noche de primavera,
y la luna fue testigo,
de lo que allí aconteciera.
A.R.M.
Canto a la sierra.
Suena alegre la guitarra,
para cantarle a la sierra,
sus rasgueos por "serranas",
el viento perfumes lleva.
Entre jaras y tomillos,
en las zarzas, moras negras.
Como gigantes las rocas,
la guardan cual centinelas.
Un riachuelo de aguas frías,
desciende por las laderas,
y en sus aguas cristalinas,
se baña toda la sierra.
Sopla el viento de levante,
que acaricia la "serreta".
Huele a mirto y a romero,
huele a la yerba muy fresca.
Una nube juguetona,
de gris cubre la sierra.
El sol brasero del día,
manda sus rayos con fuerza.
Trinos en busca de amores,
arrullos revolotean.
Amoríos, escarceos,
hermosos sonidos dejan.
A.R.M.
para cantarle a la sierra,
sus rasgueos por "serranas",
el viento perfumes lleva.
Entre jaras y tomillos,
en las zarzas, moras negras.
Como gigantes las rocas,
la guardan cual centinelas.
Un riachuelo de aguas frías,
desciende por las laderas,
y en sus aguas cristalinas,
se baña toda la sierra.
Sopla el viento de levante,
que acaricia la "serreta".
Huele a mirto y a romero,
huele a la yerba muy fresca.
Una nube juguetona,
de gris cubre la sierra.
El sol brasero del día,
manda sus rayos con fuerza.
Trinos en busca de amores,
arrullos revolotean.
Amoríos, escarceos,
hermosos sonidos dejan.
A.R.M.
viernes, 27 de mayo de 2016
El espejo en política.
En Democracia el espejo,
si tiene razón de ser,
porque el espejo refleja,
aquello que no se ve.
Políticos y gobiernos,
en él no se quieren ver,
y aunque retoquen su imagen,
siempre el pelo se les ve.
En el "miroir" de los hechos,
son ciegos al desconcierto,
y no ven en el espejo,
que lo que dicen no es cierto.
Prometieron un país,
sin mentiras ni patrañas,
un país de vino y miel,
como "La Tierra de Jauja".
En esta azarosa vida,
basada en el desconcierto,
piensa siempre en el engaño,
y así estarás en lo cierto.
De nuevo las Elecciones,
hay que vender cualquier cosa,
alienar a los votantes,
mañana será otra cosa.
Prometer lo que no puedo,
si no, mañana es el duelo,
y no me puedo permitir,
que el discurso sea sincero.
Ganamos las Elecciones,
ya soy Presidente Electo,
tengo el Poder en mi mano,
y si prometí; lo siento.
A.R.M.
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